¿Has llorado durante tu práctica de yoga?

Hace un tiempo respondía la pregunta de un miembro de la familia de Yogaesmas, que me comentaba que había llorado durante una clase de yoga. Luego fueron varios los comentarios que se sumaron. Mi respuesta fue dada desde el conocimiento adquirido y la experiencia de mis alumnos, pero no desde la mía propia. Por eso me decidí a hacer este artículo hoy, porque esta mañana, sucedió…

yoga
El yoga es un poderoso camino de transformación

Ya comenzó el buen tiempo por aquí, así que mi práctica de yoga en la mañana la he vuelto a trasladar a la playa. Practicar yoga en medio de la naturaleza es una de las experiencias más fascinantes que he tenido. Vivir la naturaleza a través de las enseñanzas del yoga, de la observación, de la completa presencia, me hace sentir la sensación de unidad con el universo.

Cuando llegué a la playa esta mañana, el sol estaba a punto de salir. El mar cantaba junto a algunas gaviotas esa canción que solo ellos juntos saben entonar, que nos regalan sin esperar nada a cambio, y que a veces no escuchamos por tanto ruido (externo e interno). Mi estado era de completa presencia, de atención plena, cuando me senté sobre la arena a meditar. Sentía el viento en mi piel, el olor a mar y algas, la arena bajo mi cuerpo, el sonido tranquilo del mar y los pájaros. El agua llegaba cerca de mí cuando venía con impulso, y se iba luego despacio, llevándose consigo todos los pensamientos que aparecían en mi mente. Era la forma en que quise interpretar que el universo me decía que estuviera aquí y ahora.

Minutos después, cuando sentí mi respiración relajada y mi mente tranquila, comencé mi práctica de asanas. Entonces pasó. Fue al comenzar el Saludo al sol, después de algunas vueltas con cada lado del cuerpo, que puse mis manos en el pecho y eternamente agradecida a ese momento que estaba viviendo, lloré. No quise seguir. Me paré en la postura de Tadasana, a observar mis emociones, a sentir cómo mis lágrimas salían de mis ojos y mi cuerpo completo sollozaba de alegría ante la salida del sol, la majestuosidad del océano ante mí, y ante el profundo agradecimiento al yoga, por haber traido a mi vida esa profunda paz y esa completa presencia en el momento que vivía. Desde la postura de La Montaña, dejé que el sol brillara sobre mí, y me acerqué más al mar para también sentir las olas sobre mis pies.

El yoga es un poderoso camino de transformación

Así fue mi experiencia de hoy. Pero no siempre lloramos de alegría y agradecimiento durante la práctica de yoga. Sé de personas que han llorado por miedo, por apegos, por ira, por no perdonar. A veces el llanto es doloroso, otras veces es agradable, e incluso, a veces se mezclan todos los sentimientos. La práctica de yoga consciente nos conecta directamente con nuestra esencia, con la realidad de lo que pasa en nuestras vidas, por lo que se puede convertir en una liberación emocional en función de lo que hemos estado negándonos a nosotros mismos. La práctica de yoga es un medio fabuloso para una dulce liberación, y una entrega, una rendición hacia nuestra curación.

Cuando practicamos yoga empezamos a penetrar en las dimensiones más profundas de lo que somos. Llevamos luz a pensamientos escondidos en el inconsciente, y en ese proceso se liberan emociones, a menudo fuertes. Traumas pasados, sentimientos y pensamientos sin procesar se almacenan en nuestro cuerpo. La práctica del yoga es como pelar una cebolla capa por capa, hasta que finalmente se revela nuestra luz interior.

Si tú también has llorado durante una práctica de yoga, no te preocupes, no te asustes. No significa otra cosa que estás haciendo el trabajo necesario para llegar a la verdad de lo que eres.
En esos momentos es muy útil una buena dosis de amor y aceptación hacia ti mismo. Esa liberación emocional es natural, y es una parte normal de la transformación que estamos viviendo.

Un gran abrazo para ti,
Naylín

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13 comentarios en “¿Has llorado durante tu práctica de yoga?”

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    Mario Domingues Goncalves

    Es un artículo lírico, muy bello, digno de una pluma magistral. Quien así se expresa debe llevar una vida interior de profunda paz. Yo he llorado muchas veces por una estrella, una gota de rocío, una mariposa, una orquídea, un verso, un atardecer. Hoy tengo motivos para llorar por un amor imposible, ese amor que un amanecer, frente al inmenso mar, de cara al radiante sol, lloró de emoción ante la majestad del universo y la profunda plenitud de su experiencia. Yo tengo un amor en Denia. Qué importa que sea un amor imposible. “El amor es eterno mientras dura” (G Márquez). Mis respetos, Preciosa Maestra.

    1. Naylín Núñez

      Querido Mario,
      Gracias siempre por tus hermosas palabras, llenas de amor y de poesía.
      Estamos todos hechos de amor, y transmitirlo y sentir el que nos llega es una de las cosas más maravillosas de la vida.
      Un grandísimo abrazo para ti,
      Naylín

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    Se puede llorar por todo aquello que te motive, pero yo pienso que se debe estar agradecido a Dios que nos dio la vida y cada dia nos alimenta.
    Esto me motiva, me hace sentir un gran amor y las lagrimas fluyen por mis mejillas, siento una gran paz. Esto si es verdadero motivo para llorar de sentimiento de amor.

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    He llorado muchas veces en mi práctica del yoga casi siempre en aquellos momentos de meditación en los que he enfocado mi luz y amor en los seres que estan sufriendo, en la naturaleza que arrasamos… Es, en ese momento de calma, donde deseas con todo tu amor que el mundo sufra menos y amemos más.

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    Sencillamente hermosas las emociones que la practica del yoga nos lleva cada día. Siii he llorado, he abierto mis brazos mis manos mis ojos,todos mis sentidos y todo mi ser a los amaneceres con esta maravillosa paz que me acompaña. Namaste

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    Hola :). Comparto plenamente todas tus lineas en este articulo. Sabes la primera vez que asistí a Yoga, fui sin tener ningún conocimiento de nada. Sólo me llamaba la atención y mi amiga insistía en ir. Fuimos y ahí sentí por primera vez esa unión con mi ser interior que hace mucho tiempo no lograba percibir. Lloré, lloré desconsoladamente al finalizar la clase. Era primera vez que iba y no podía entender por que sentía esos deseos de llorar y llorar. Sabiamente mi profesora Olguita me dijo que me había encontrado con mi ser interior. Ahí comprendí que había pasado tanto tiempo sin pensar en mi y preocupándome de problemas de mi trabajo, de la vida, de otros, que deje de lado mi alma. Ese mágico momento me lleno de luz, de aire, de paz. Hasta el día de hoy lo recuerdo y cuando me angustio recurro a la meditación. Yoga realmente cambio mi forma de vivir la vida 😀 😀 😀

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    Entre en este artículo porque llevo 5 clases de yoga, y hoy aunque me esforcé mucho no pude hacer nada mi cuerpo no me respondió, y llevo llorando muy triste ya un buen rato. Y sin saber porque. De echo mi decisión fue: no regreso a yoga jamás, pero el tiempo lo dirá.

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      Kalatan..espero que hayas regresado a tu práctica. Ama tu cuerpo. Respetalo. Con sus tiempos, con sus debilidades y fortalezas. Sobre todo escuchalo. Él te irá marcando el ritmo. No desesperes, que mucho de esa ansiedad es por el ego. El ego no nos permite avanzar. El ego nos engaña al pensar que merecemos y merecemos y debemos tener (poseer) más cada vez; en tu caso (más flexibilidad, más fuerza, más equilibrio)…si en tantos años no has escuchado a tu cuerpo, no puedes esperar que lo haga ya mismo…dale tiempo. Ama tu cuerpo…sobre todo ama todo tu ser. Namste

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    que bonito artículo. tengo dos meses ‘practicando’ yoga y es lo mas hermoso que encontrado en mi vida, tengo muchos problemas emocionales y es lo único que me motiva. Pero yo nunca he llorado practicando, sera porqué es lo único que me trae paz/tranquilidad <3
    Yoga es lo que estoy amando literal en estos momentos <3.
    me encantan tu pagína y artículos Naylín Nuñez. es muy bonito ver este tipo de notas

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    Me ha encantado tu articulo, a mi lo que me sucede es que cuando escucho el mantra Ajai Alai
    no paro de llorar, es un llanto de mucho dolor, que podría ser, será que no estoy preparada para ese mantra.
    Agradecería comentarios

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