Para morir solo es necesario estar vivo

Reflexión y anclaje en el presente

A veces mi mente se va, se dispersa y me alejo de lo que realmente soy. Preocupaciones, ansiedad, estrés… algunas de las sensaciones que he vivido en los últimos días. Poco tiempo y espacio para conectar con mi esencia, con la paz que llevo dentro.
Y es que a veces me pasa… Puedo hablar de la paz, pensar en la paz, escribir de la paz, pero no conecto con la paz y entonces todo lo demás vale de poco.
Hoy en la mañana me levanté con el corazón lleno de amor y con muy buena energía. Antes de hacer mi práctica de la mañana, leí unas páginas del libro “La práctica del zen” donde hablaba de la muerte y volví a plantearme el juego, como hice una vez y plasmé en este artículo, del Último Día De Mi Vida.

¿Jugamos?
¿Jugamos?

El último día de mi vida:

  • escribiría algo desde el corazón
  • haría mi práctica de asanas, respiración, meditación
  • estaría atenta en cada acto, con cada persona, haciendo/me el regalo de mi completa presencia
  • me observaría en cada situación, para continuar conociéndome
  • estaría un momento para escuchar el silencio, que solo rompen los pájaros o las olas del mar o el ruido del viento, en un hermoso paseo por la naturaleza (podría ser el camino de la foto).
  • abrazaría con el cuerpo, las palabras o los pensamientos a mi familia, mis amigos, a ti y a todo ser viviente del universo, transmitiéndole todo mi amor y agradecimiento infinito.
El último día de mi vida, que puede ser hoy, contiene presencia, amor, paz.
Denia, diciembre 2014

No sé realmente hasta qué punto se pueda jugar al Último día de mi vida conectando con la real sensación de que lo es. Pero da igual. En cualquier medida, con cualquier intensidad puede funcionar. Y da igual el momento del año que sea. Recordar que para morir solo es necesario estar viva me ayuda a vivir desde el amor, la paz y la conciencia. Aquí y ahora es lo único que existe. Abrazo el presente, me entrego y fluyo.

¿Tú qué harías si hoy fuera el último día de tu vida?

Un abrazo inmenso para ti,
Namaste
Naylín

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