La tranquilidad que te da el conocimiento propio

¿Por qué en vez de estar todo el día con la energía a tope y llena de entusiasmo, te pasa con frecuencia que vives con estrés, que te sobrepasan los conflictos y que no encuentras un poco de paz en tu vida, de satisfacción en el presente, ni contigo misma ni con las relaciones más cercanas?

Las razones externas pueden ser muchas, por ejemplo…

  • Una pareja que no te valora
  • Un jefe que te da más trabajo del que te gustaría
  • Un cambio muy grande en tu vida
  • Una separación
  • Una relación insatisfactoria con tus hijos o tus padres
  • No llegar a fin de mes o no estar satisfecha con tus ingresos
  • Sentirte atacada constantemente
  • Sentir que tienes a alguien bajo tu responsabilidad a quien hay que proteger y te pesa
  • Una  enfermedad con la que arrastras
  • Una persona con la que tanto te comparas y compites
  • Una sensación de vacío, que ni siquiera sabes de dónde viene…

Como te decía, las razones externas pueden ser muchas, pero para mí, todas apuntan hacia dentro, hacia ti misma. Esta ha sido mi experiencia.

Desde que he decidido tomar 100% la responsabilidad de mi vida, algo muy grande internamente ha cambiado, y que además, se refleja fuera.

He visto que el desde dónde miro dice mucho de mí, pero además, esa forma de ver está creando la realidad que percibo, y que a veces sufro. Esta responsabilidad me lleva a la libertad.

Ese ha sido el primer paso, que abarca en sí mismo pasos intermedios. En este artículo quiero compartir contigo el hecho de que tomar la responsabilidad de tu vida te lleve a un estado de tranquilidad que quizás no hayas experimentado antes. 

Tú creas tu propia realidad, aunque muchas veces no eres consciente de ello

Lo primero es lo primero… Así que la pregunta que ahora cae por sí sola y que te hago es: ¿Cabe en ti la posibilidad que tú eres la creadora de tu propia realidad?

Y entiendo que te cueste verlo, porque la mayoría de las veces la creas desde tu parte más inconsciente, que es nada más y nada menos que un 90%. Sí, por lo general solo eres consciente de la puntita del iceberg.

Te pongo un ejemplo, para ponerle más luz a este punto:

Tienes una relación con tu pareja con la cual no te sientes satisfecha. Te parece que debería darte más muestras de cariño, te gustaría que hicierais más cosas juntos, o que entendiera mejor tus puntos de vista y los tuviera en cuenta. Incluso, te encantaría que te valorara más.

O sea, te ves como víctima de una relación en la que el otro debería cambiar. 

Pero… Hay otra forma de ver esa situación: tú te la has creado.
– Naylín, ¿cómo puede ser que yo me haya creado esto? No me lo creo.
– No te lo creas, sigue leyendo y experimenta.

En este momento me surgen varias preguntas para que sigas profundizando. Aquí te las dejo por si te son útiles, usando el ejemplo de una relación de pareja, aunque por supuesto, lo puedes llevar a cualquier otra área en tu vida.

  • ¿Tienes un ideal de cómo debería ser tu pareja? En caso de que sí (que apuesto a que sí)… ¿Ese ideal lo has creado tú, conscientemente, o lo has heredado de tu familia (por ejemplo de tus padres), de la sociedad donde has nacido, etc.?
  • ¿Te sientes que no has sido valorada cuando eras pequeña, que no fuiste tenida en cuenta? 
  • ¿Te parece que tú tienes la razón en las discusiones y que el otro está equivocado? O sea, ¿das por hecho que ves la realidad tal y como es? ¿O hay cabida en ti a que solo veas un pedacito, la punta del iceberg…?
  • ¿Cómo se relacionaban tus referentes (padres quizás) cuando eras pequeña? ¿Sientes que esa relación con tu pareja inconscientemente está repitiendo lo que para ti es “lo conocido”? O incluso… ¿puede que tu forma de relacionarte sea completamente contraria a lo que viste en tus padres y por la que sientes un gran rechazo?

Esto es solo el inicio, corazón. Llegado a este punto, hay varias puertas que se te abren para que puedas mirar y darte cuenta de que hay mucha parte oculta en ti de ti misma. Y que están poniéndote un lente a tu forma de percibir la realidad.

Cuando cambias tu forma de ver, lo que ves cambia

Si te pones abajo, me verás grande. Si te pones encima, me verás pequeña, si te pones enfrente, me verás igual. No depende de mí, sino de dónde elijas posicionarte tú.

Imagina ahora tu misma situación, vivida desde otro punto de vista, desde otra persona.

El hecho en sí podría ser: su pareja hace las cosas que quiere, sin contar con ella. No le dice lo bien que hace las cosas, no la elogia ni le agradece. No tiene muestras de cariño hacia ella.

Pero esta persona, en vez de vivirlo desde el sufrimiento, como “tú” en el ejemplo anterior, simplemente está súper agradecida de tener una pareja, que nunca había pensado que llegaría a tener por su condición de tímida. No le importa que no le diga lo bien que hace las cosas porque ya el hecho de que haya alguien a su lado significa muchísimo para ella. Y le da igual si le da cariño o no, porque al final del día duermen juntos en la cama, y eso le hace feliz.

Antes de continuar, te aclaro: no es una situación “buena” y una “mala”. Son simplemente diferentes formas de percibir la realidad. Y es una forma en la que te puedes dar cuenta de que no depende del otro tu satisfacción, sino de ti.

Mi pregunta ahora para ti es…
¿Cabe en ti la posibilidad de cambiar tu forma de ver esa relación, o esa situación que tanto te afecta? ¿Cabe en ti la posibilidad de que haya una forma de verlo en la que te sientas satisfecha?

Clave esencial: Ver al maestro en todo, desde el maestro en ti

Y para dar el cierre final a esta perspectiva, te digo algo más: Esa persona que aparentemente te estresa, con la que estás viviendo un conflicto que no sabes bien manejar, te está haciendo un gran favor, si es que lo quieres ver desde ahí.

Porque sí… Esa sensación de inseguridad, de baja autoestima o falta de valoración, incluso de falta de merecimiento, que sientes ante esa otra persona, no es más que una oportunidad que te muestra lo que hay dentro de ti. Y tú puedes elegir vivirlo y aprovecharlo desde ese lugar, o elegir sufrirlo desde el “pobrecita de mí”. 

Porque si te fijas, no es algo nuevo… Es algo que se ha venido repitiendo a lo largo de tu vida. Pero por no terminar de comprenderlo, vuelve una y otra vez. A veces en forma de pareja, otras de hijos, otras de compañeros de trabajo… 

Pero no está fuera, corazón. Eres tú quien la arrastras y es para ti el regalo que te presenta esta situación, que hasta haber comenzado a leer este artículo, posiblemente vivieras como un gran conflicto y desde el sufrimiento.

Ver al maestro en el otro desde el maestro en ti, significa que no te dejas enredar por las trampas del ego. Que no lo ves por encima de ti ni por debajo. Que representa para esa parte de ti que quiere descubrirse exactamente eso: un maestro que te muestra la sombra en ti y que tú lo recibes desde la luz.

La perspectiva liberadora del Yoga Autorreferente

Esta perspectiva desde el Yoga Autorreferente, como te decía al principio, a mí me libera. Y lo hace en cada presente, en cada momento en que se me presenta una situación que experimento como intensa. 

Me ayuda a volver a mí, recordando que:

  • Yo soy quien le está dando forma, por mi manera de ver, a lo que veo
  • Esta situación me es útil para ver qué hay en mí que quiere ser visto y comprendido

Y lo que me pasa cuando lo vivo desde ahí, y también le ocurre a las personas a las que acompaño a caminar y deciden experimentar esto que hoy te comparto, es que la vida se convierte en un camino de autoconocimiento desde el gozo. 

Y experimentamos entonces, la tranquilidad que da ese conocimiento propio. Te vives en Libertad. Y eso solo te lo puedes proporcionar tú misma.

Este, corazón, es una de las bases del Yoga Autorreferente. Y es lo que comparto a las personas que se suman a la Comunidad de Yogaesmas, con la que me comunico cada semana a través del correo electrónico, ofreciéndole pautas para que sigan encontrando esa tranquilidad que viene de descubrirse.

Si te resuena, si algo internamente te dice que le apetece saber y que no solo se quede en conocimiento, sino también que lo lleves a la práctica, te invito a que escribas tu nombre y tu correo debajo. 

Recibirás mis correos en tu bandeja de entrada, con más inspiración para que hagas carne en tu vida lo que te parezca útil del Yoga Autorreferente, que es una síntesis de la sabiduría ancestral transmitida desde mi propia experiencia en mi día a día y actualizada en cada presente.

Agradecida por tu llegada a mi vida, que siempre aporta, porque así lo elijo.

Namaste
Naylín

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