La debilidad de la personalidad y la belleza del alma

Hay algo que me encanta en mi forma de relacionarme con la vida en los últimos tiempos, y es el poder percibir los errores, los defectos, la vulnerabilidad, y todo aquello que parecía «malo», como un súper regalo de reencuentro con quien realmente soy. Esto es resignificar el pasado, darle un giro a mi mirada rígida y abrirme a ver la película desde otra silla del cine, esta vez un poco más cerca (no de la pantalla, sino del proyector, del origen mismo).

El tema de no poner límites sanos me acompañó durante una gran parte de mi vida. Y seguramente en algunos aspectos, aún inconscientes, lo sigo haciendo. 

Entonces me era muy fácil echarle la culpa a los demás. Claro, dejaba que «ellos» guiaran mi vida, y haciendo lo que no me gustaba lo que más había en mí era frustración. 

Cuando me hice consciente de esa «debilidad», me di cuenta que ahí mismo estaba mi fortaleza. Simplemente porque hemos venido a descubrir esos «errores», y mientras más los veo, los asumo, acepto e integro, más cerca estoy de esa esencia que soy, que somos. 

La lucha por cambiar lo que no me gusta me genera estrés y más fricción, más lucha y más frustración. El abrazo a lo que ES y el contentamiento por haberlo visto, me genera paz.

El regalo es hacernos conscientes para luego actuar en coherencia con lo que hemos visto. Así se va mostrando por sí sola la belleza del alma.

Te invito a aprovechar esa incomodidad que sientes, esas «debilidades», para que puedas mirar debajo de la alfombra y que salga a la luz todo aquello que no querías ver, por miedo a la basura… Porque quizás, este sea tu momento de aprovecharlo para conectar con tu poder personal. Esto es Yoga Autorreferente.

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