¿Jugar por jugar?

Cuando digo que es el momento de jugar, algo sucede en los alumnos en la clase de yoga en Denia, donde comparto mi experiencia con la práctica. Unos se ríen, otros se inquietan, otros saltan de curiosidad, a otros les da un poco de miedo…

El momento de “jugar” en mis clases es cuando propongo una postura que para la mayoría, cuesta un poco de realizar a nivel físico. Casi siempre es una postura invertida con una mezcla de fuerza, con equilibrio y flexibilidad.

Y hoy te quiero compartir por qué me gusta jugar en las clases. No es por pura diversión, por pasarla bien o por demostrarle a otros lo que puedo (o no) hacer con mi cuerpo.

¿Por qué propongo entonces este juego en mis clases de Hatha Yoga?

1. Para observar de dónde surge el miedo

Por lo general, una postura que físicamente me resulta difícil de llegar, mantener y deshacer (todo con conciencia y suavidad), me da miedo hacerla. Por ejemplo, esta de la foto.

postura invertida

Practico la postura mientras Eduardo, uno de los alumnos de la clase, me ayuda a mantenerme en equilibrio.

Entonces para mí es un momento fundamental para plantearme: ¿de dónde surge el miedo? Y la respuesta es: Surge de la idea que hay en mi mente de que me puedo caer y hacer daño. No surge de hacer la postura en sí. Surge desde antes, en mi mente. Y eso me pasa cada vez que tengo miedo. El miedo no lo tengo al hecho en sí, sino a lo que mi mente se imagina que puede pasar.

Quiero aclarar algo: Una cosa es saber dónde están mis límites físicos y otra es tener miedo a caer y hacerme daño.

Por eso el momento de jugar me ayuda a hacerme consciente de mis límites, a respetarlos y a la vez a observar cómo con la práctica cada vez avanzo un poco más. Y cómo si no practico, me estanco. Esta misma postura la estoy intentando hacer hace mucho tiempo, pero nunca he sido regular en la práctica, por eso aún necesito ayuda para mantener el equilibrio.

postura invertida

Practicando la postura en el 2016 en el ATTC en los Himalayas, Escuela Sivananda.

​​​​​​Recordar que el miedo surge en mi mente me ayuda a verlo no solo en la práctica en la esterilla, sino principalmente fuera, y poder discernir entonces qué hacer en cada caso.

2. Para darme cuenta de que puedo ampliar mi perspectiva

Una postura difícil, de las que te comento aquí, casi siempre es invertida (el corazón por encima de la cabeza). O sea, una oportunidad a ver las cosas desde otro lugar. ¡El mundo al revés! Ver las cosas desde un lugar inusual me ayuda a darme cuenta de detalles nuevos, de elementos que no había visto antes o de verlos con otras formas, desde otros ángulos. Entonces recuerdo que mi realidad es muy acotada, que mi percepción se limita a lo poco que le muestran los sentidos, pasando por el filtro de la mente y todo esto está limitando mi visión.

Así que me abro a ver la vida desde otro lugar, a incluir el punto de vista de los demás, por muy diferente que sea del mío, porque me doy cuenta que lo que veo NO es LA realidad, sino una pequeña parte de ella.

3. Para recordar que los momentos difíciles no son la única forma de expandir consciencia, sino que a través del gozo también es posible.

Por lo general, este es un momento de disfrute en la clase. Desde la mayor conciencia posible, pero a la vez con alegría, soltando las etiquetas (profesor,alumno,padre,madre,jefe,etc), cada uno se pone a hacer la postura lo mejor que puede, y nos sentimos también apoyados por el grupo.

Me observo mientras lo hago y por lo tanto me conozco en el camino, y vivo la experiencia de disfrutar mientras mi conciencia se expande. No solo los momentos difíciles son capaces de hacernos crecer. También a través del gozo en la acción puedo expandir mis límites.

Es por estos 3 puntos principalmente que propongo jugar  en las clases. Esto un día, y otro día y otro día, va calando… Va haciendo más consciente en el día a día estos puntos que me estabilizan en el camino de la autorrealización.

Y claro… si yo lo vivo así, pues a los alumnos algo les llegará, ¿no te parece? (Si eres uno de ellos y quieres dejarme tu comentario sería muy interesante!!! ¿Cómo lo vives tú?)

Y ahora, una propuesta para ti. ¿Te animas a jugar en tu práctica de yoga?

Eso sí… si estás solo/a en casa, ponle mucha conciencia y pide ayuda, que el juego no se convierta en dolor por aterrizaje forzoso 🙂

Puedes probar con una postura que no sea demasiado difícil para ti, o demasiado “arriesgada”. Por ejemplo, puedes comenzar con el árbol.

(¡Pero lo de cerrar los ojos lleva su tiempo!)

Un abrazo, corazón.

NamasteNaylín

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  • Charo Ivars dice:

    Naylin, cuando dices a jugar surge en mi, una risa nerviosa que se que este provocada por la dificultad de la postura que imagino que vas a proponer, el miedo y sobre todo me hace ver lo exigente que llego a ser conmigo misma, cosa que tengo que trabajar, namasté Naylin,

  • Maria Teresa dice:

    Hola yo soy monitora en un centro de mayores y por lo tanto hay posturas que tengo vetadas mi pregunta que posturas son mas convenientes para mayores? gracias

  • Adriana dice:

    Hola. Como estas? Me gusta tu blog, querria recibir el regalo y tus mails semanales, me apunte con mi nombre y email pero no me llego la confirmacion, me podrias ayudar? Gracias