Extremos. Una clase de yoga diferente.

Hace unos días compartí con mis alumnos de Yoga en Denia una clase de yoga diferente:
– Comenzamos con la relajación
– Luego hicimos 3 vueltas de El Saludo al Sol muy muy lentas. Extremadamente lentas.
– Luego hicimos 3 vueltas muy muy rápidas. En extremo rápidas.
– Luego los animé a tumbarse en Savasana, con las manos en el pecho, sintiendo el corazón, observando cómo de rápido latía.

Entonces fue que les hice notar que habíamos pasado de un extremo a otro.
Ahí se acabó la parte física de la clase. El resto del tiempo fue conversando, cada uno contando su experiencia sobre los extremos. Reímos, lloramos, compartimos juntos intensos momentos y al final volvió la paz, ya cada uno más tranquilo y terminamos con una relajación final.

Los extremos se tocan
Equilibrio es salud

Los extremos

A veces necesitamos una experiencia cercana a la muerte para darle más valor a la vida. A veces necesitamos enfermarnos para detenernos y descansar. A veces necesitamos que nos duela el estómago para darnos cuenta de que estamos comiendo de más. A veces necesitamos caernos para hacernos conscientes de nuestra inconsciencia y falta de atención en lo que hacemos. A veces necesitamos pasarnos una gran parte de la vida sin mirar hacia dentro, haciendo cosas que nos entretienen la mente para un día hacernos conscientes del gran vacío que tenemos dentro. A veces necesitamos hacer muchas vueltas del saludo al sol muy rápido para darnos cuenta de que tenemos un corazón que late y bombea y que está ahí, dentro del pecho, que no somos máquinas. A veces necesitamos llegar a los extremos pero no necesariamente tiene que ser así.

Podemos tomar conciencia de nuestra vida, aquí y ahora.

Yo lo he estado haciendo en los últimos tiempos, y me he encontrado con esas sombras que les he comentado en otras ocasiones. Me doy cuenta por ejemplo de que a veces hay un gran sentimiento de soledad, me siento dividida. Por una parte lo veo como una oportunidad muy grande, por otra me siento triste y por otra me pregunto qué está pasando conmigo.

Observando

No sé si tú dedicas tiempo a observarte a ti mismo. Hoy te pido que lo hagas. Comienza primero prestándole atención a tu respiración, ahora.

¿Has visto cómo se ha vuelto más suave, más lenta y más profunda? Solo necesitaste un momento. Parar y observar.
Ahora vuelve tu atención hacia dentro y observa qué extremos has necesitado para darte cuenta del valor que tiene lo contrario… Obsérvalo sin juzgarte.

Mi experiencia

Te pongo otro ejemplo mío. Cuando vivía en Cuba llevaba una vida completamente por inercia. Era el mismísimo extremo de la inercia, de seguir a los demás, de hacer lo que me dijeran que hiciera sin un mínimo de opinión propia, sin un mínimo de análisis de por qué lo hacía, si por mí propia elección o por los condicionamientos de la sociedad. Ahora lo veo claro porque estuve en un extremo aunque no era necesario vivirlo. Pero fue así y abrazo la experiencia. Ahora simplemente estoy más alerta. Sin irme al otro extremo de vivir obsesionada con la consciencia plena. Estoy, voy sintiendo, voy observando y si en algún momento me noto que me he distraído me alegro porque en ese momento he vuelto a ser consciente, pero no me juzgo por mi distracción.

A veces no tenemos que llegar a los extremos para hacernos conscientes. También he tenido varias experiencias así, por ejemplo, esta que te cuento relacionada con la comida. Como quizás leíste en el artículo sobre bajar de peso, llegué a subir 10kg cuando llegué a España. Eso no es para nada un extremo. Llegó un punto en que fui consciente de mi cuerpo, de cómo me sentía y decidí actuar.

Con la práctica regular del yoga podemos ser conscientes de cada momento sin la necesidad de llegar siempre a los extremos. Pero recuerda que la práctica no se acaba cuando sales de la clase. De hecho, ahí comienza la experimentación. En la clase de yoga el profesor te sugiere, te muestra, te guía. En la vida real tú eres tu propio maestro y está en tus manos llevar a la práctica lo aprendido.

Práctica

  • Piensa en algún extremo al que hayas llegado.
  • Piensa también otra cosa que hayas podido observar sin la necesidad de llegar al otro extremo.

Y si te apetece, compártelo aquí y ahora, pues tu experiencia puede ayudar a ver al resto de esta gran familia.

Quiero que este artículo, que este blog sea un lugar donde juntos compartamos, donde juntos investiguemos sin prejuicios. Nadie impone una idea por encima de otra. Conversamos, charlamos, observamos.

Un abrazo inmenso para ti,
Namaste
Naylín

pd: Recuerda, como dice un ángel que tengo de amiga: ¡Equilibrio es salud!

8 comentarios en “Extremos. Una clase de yoga diferente.”

  1. Avatar

    Hola Naylín, cierto… tenemos que caer en los extremos para detenernos y corregir.. estamos tan envueltos en la rutina, que no nos damos cuenta que estamos forzando de mas, nuestro cuerpo, alguna situación,tarea etc.
    Hay que llevar la práctica de Yoga a nuestra vida y aplicar lo aprendido.
    Saludos cariñosos.

  2. Avatar

    Naylín

    Gracias por crear este espacio. Voy a Yoga hace 2 años y 1/2, y como estoy con presión variable (estrés laboral), decidí buscar y buscar algo mas específico para este problema moderno (la presión) y te encontré.
    Namasté.

  3. Avatar
    Alberto Cisneros Castro

    Tienes razón, yo vivía cómodo en la incomodidad, me levantaba muy tarde, hacia las cosas que me entretenían sin conocerme a fondo, y tuve un accidente en moto, donde me fracture la clavícula, y estuve a cm. de caer a un barranco, pocos meses antes de mi accidente comenzaba a practicar yoga, y un par de meses después retome mi práctica, haciendome más consciente de la vida, de las personas que me rodean, de mis errores y mi forma de pensar, cada día aprendo más de ti y de la práctica del yoga, espero ayudar a que más gente logre conectar su cuerpo, mente y alma. Namasté.

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