Si quieres que te quieran, haz esto.

  • Haces una publicación en las redes sociales y te pasas un rato esperando a ver a cuántas personas les ha gustado, o cuántos comentarios ha tenido.
  • Haces una comida rica, y ardes en deseos de que tu pareja te diga lo buena que está, o que al menos tu hijo la termine comiendo.
  • En el trabajo no pasa diferente… Estás esperando a que el jefe te de la palmadita en la espalda, diciéndote lo bien que lo haces.
  • O te pones guapa/o para salir y si nadie te lo dice, te frustras.
  • O cambias tu forma de vivir, de relacionarte, de alimentarte, acercándote más a lo que esa persona te dijo que te vendría bien, y te sientes mal porque no escuchas de su parte un reconocimiento.

Ejemplos de deseo de reconocimiento hay muchísimos, y lo sabes… La síntesis es una: el anhelo de ser visto, reconocido, valorado, puede que esté guiando tu vida, mucho más de lo que hasta ahora eres consciente. Y que además, es lo que has venido haciendo desde pequeña/o: lo que fuera con tal de que tus padres o referentes cercanos te quisieran y aceptaran.

Es «lo habitual». Es el instinto de sobrevivir. Porque algo en ti dice que si no te quieren, no te valoran o aceptan, te quedas fuera del clan y «mueres».

¡Qué bien lo haces!

Esta frase, o similar, seguramente la has escuchado muchas muchas veces, o las has dicho tú, principalmente en la relación con niños pequeños. Y no sé si te has dado cuenta, pero esto crea adicción.

El niño hace algo, tú lo aplaudes, le dices que qué maravilloso es, que qué bien lo ha hecho. La próxima vez el niño lo hará NO por descubrir y descubrirse, sino para que tú le sigas diciendo lo bueno que es. Observa como busca tu mirada, tu reconocimiento, tu valoración.

Así lo has aprendido tú, y posiblemente es lo que sigas repitiendo con los demás.

Observa también la frustración que puede sentir el niño cuando no recibe «su caramelo». Una frustración como la tuya cuando haces algo por agradar a los demás y no recibes su reconocimiento.

Hacer por el disfrute de hacer

¿Cabe en ti la posibilidad de hacer esa misma comida, ese mismo trabajo, esa misma publicación en las redes, ese gesto de ponerte guapa/o, o esa transformación que has decidido transitar, por tu propio anhelo del disfrute en el presente y soltando cualquier expectativa de resultado?

Desde el Yoga Autorreferente y el Mindfulness Autorreferente, la invitación es a disfrutar de aquello que has elegido hacer, con la atención puesta en el presente y por el mero gozo de hacerlo.

Te propongo un ejercicio

Observa tu próximo deseo (no tengas prisa, no tardará en llegar). Y observa desde dónde surge. ¿Hay escondido algún deseo de reconocimiento detrás? ¿De dónde viene?

Hazlo una vez, puede ser ahora mismo.

Observa y decide, corazón.

Si quieres que te quieran, haz esto:

  • Primero, darte cuenta de que estás queriendo llamar la atención, estás demandando cariño (tienes que estar muy alerta, porque puede que tu ego no quiera que veas esto, porque no quiere cambiar.)
  • Haz el ejercicio anterior y observa de dónde viene ese deseo de reconocimiento… ¿quizás de tu infancia?
  • Decide si quieres seguir alimentando esa demanda externa, o si prefieres, por fin, tomar la responsabilidad de tu vida y darte cuenta de que todo lo que estás exigiendo fuera, no te lo estás dando tú a ti.
  • Si tu opción es la segunda, entonces puede que pase que dejes de demandar ese cariño de fuera… Y ahí sucede la magia. Porque cuando no esperas nada, y no haces nada para tener un reconocimiento externo, pueden pasar dos cosas:
    1. no te llega nada, y no te importará, porque no lo estás buscando
    2. te llega reconocimiento y lo disfrutas de una forma sana, porque no lo hiciste con ese fin. No te apegas a ese «caramelo».

Este es uno de los puntos claves que tocamos en el Programa de 8 Semanas de Mindfulness Autorreferente. Tienes la información en el siguiente enlace:

>> Programa de 8 Semanas de Mindfulness Autorreferente <<

El observar el deseo de reconocimiento es para mí una de las claves en la que profundizamos en este Curso, que nos lleva a ser cada vez más uno mismo y crear la realidad que realmente queremos, pero por nuestro propio gozo y no con esperando ese reconocimiento de fuera.

Un abrazo, corazón.
Namaste
Naylín

1 comentario en “Si quieres que te quieran, haz esto.”

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