Ahora cada día te mando un email

¿Por qué? Esa historia te la cuento debajo, pero primero, te hablo del email:

Te envío un correo al día que te motiva a experimentar la vida más allá de la cajita cuadrada donde posiblemente está tu mente ahora. 

Más allá de los condicionamientos que te limitan y hacen bailar al mismo ritmo que la mayoría, con la misma coreografía y con la música que han elegido otros.

Puede que no alcances la Iluminación con ellos. Pero es seguro que tu vida empezará a cambiar a medida que te pongas en acción. Y eso me parece un tremendo primer paso. 

Además, en los correos te ofreceré nuevas oportunidades de crecimiento. En las que sea que esté trabajando en ese momento. Dándote la posibilidad de que te sumes, si ves que resuenas y que te ayuda en tu momento de vida.

Si quieres recibir esas historias, herramientas y enseñanzas, prueba a ver si van contigo. 


En esta página hay una invitación a experimentar que otra forma de vivir es posible.

Y que es mejor.

Con más satisfacción.

Con más libertad.

Con más felicidad, si así lo quieres llamar.

Te cuento:

Mayo de 2017, nace mi hijo.

Mismo año en el que Yogaesmas (que nació en el 2012) está en su punto de más movimiento.

Más de 60mil personas recibían mis correos semanales.

Más de 800 alumnos estaban en mis cursos y programas online.

Y todo eso, con mi hijo en brazos.

Pegado felizmente a la teta.

Y por si fuera poco, habíamos abierto mi pareja y yo unos meses antes, una Escuela de Desarrollo Humano en Denia, donde vivimos.

Te soy sincera, nuestro hijo no fue concebido con la conciencia de que eso era lo que queríamos en ese momento. Él llegó.

Y aunque por suerte, tardó 9 meses en pasar “al otro lado de la piel”, no fue hasta después de un año y medio que decidí hacer un espacio para él, “de verdad”.

Me explico.

Unos meses después de que naciera, volví a trabajar.

Todo lo despacio que mi conciencia me lo permitía.

Pero aún así, me sentía muy incoherente.

Cada día más incoherente.

Le enseñaba a mis alumnos y clientes muchas cosas de las que yo no estaba siendo ejemplo.

Y no pude más con aquello.

Decidí priorizar y prioricé la crianza de mi hijo.

Yogaesmas bajó a mínimos.

Cerramos el Centro de Desarrollo Humano.

Y durante algunos años me dediqué a experimentar DE VERDAD toda la teoría que me sabía.

La relación con mi hijo, con mi pareja, con mi madre que vivió unos años con nosotros, con la casa, conmigo misma dentro de todo aquello que era nuevo, pasaron a ser mis gurús.

Había decidido, por encima de todo, evolucionar con conciencia y coherencia.

También fueron momentos de muchísima conexión interna.

Me levantaba a las 4am para tener unas horas antes de que mi hijo se levantara para estar conmigo, en silencio, para seguir formándome.

A mi ritmo, al mejor ritmo que encontré en ese momento.

Y después, cuando él se levantaba, cuando ya amanecía, era la oportunidad de poner en práctica todo.

Hay quien cree en que la felicidad se alcanza pasando un curso de 3 días.

Hay quien opina que con tres mil formaciones de todo lo habido y por haber es que puede encontrar la luz.

Cada uno tiene su camino y para mí es perfecto.

Lo que yo he experimentado, me ha funcionado.

Y lo que quiero compartir contigo es que la evolución va de repetición.

Va de conocer un poco, experimentar mucho, y servir todavía más.

Empezando ese servicio por uno mismo, luego expandiéndolo a los círculos más cercanos como la familia en casa, la familia de fuera, los grupos donde me reúno y así…


¿Vas a dejar de sufrir y comenzar a vivir una vida maravillosa gracias a mis correos?

Mira, posiblemente no. 

En cualquier caso, gracias a lo que tú hagas con ellos, es posible que como otras muchas personas, realices un cambio grande en tu vida y seas al menos, un poco más libre y más feliz. Depende de ti.

Si te animas a experimentar, nos vemos dentro.

Naylín