Yoga para personas mayores: “A mis mayores”

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Este artículo lo ha escrito mi amigo Kailas, al que le estaré siempre agradecida por todos los conocimientos y la sabiduría que comparte, y por sus artículos que me envía para compartirlos contigo. Hace un tiempo le pedí que me hablara de lo que se sentía al impartir clases de yoga para personas mayores, y esta ha sido su respuesta. ¡Gracias Kailas!

A mis mayores

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Yoga para personas mayores

Hace tiempo que tenía ganas de escribir esto, lo debía. Llevo años dando clases de Yoga para personas mayores. Gente mayor, para mí, es aquella persona que después de dedicar su vida a la actividad laboral que sea, remunerada o no, ha llegado al momento en que se puede dedicar más a sí misma, hacer las cosas que le gustan, disfrutar de la última etapa de su vida con júbilo. Quizás se les llame así, jubilado, por ello…

Cuando se me ofreció la oportunidad de dar clases a este segmento de población de forma especial para ellos, confieso que me sentí un tanto “perdido”. ¿Qué le iba a enseñar yo a quien ya lo sabe todo de la vida? ¿Qué podía hacer yo para quien había hecho de todo por los demás? Y sin embargo, allí estaba yo, delante de un grupo de gente mayor, de gente que ya pasaban de los sesenta y muchos, setenta, hasta de más de ochenta años… En cuanto nos pusimos a hacer Asanas (o algo parecido…) empecé a darme cuenta de las limitaciones, de las grandes limitaciones de estas personas para moverse o hacer cualquier cosa parecida a una Asana. Con paciencia y mucha entrega, fui adaptando la práctica de las Asanas a su “manera” de moverse, a su modo de estar en el mundo… Tuve que incluso “inventar” alguna Asana, para que pudieran trabajar su cuerpo y así acercarse a lo que habitualmente podemos estar haciendo en cualquier clase de Yoga. Pero lo más importante es lo que he podido ir aprendiendo con ellos.

Lo primero que he aprendido es lo importante que es la práctica continuada. Ellos me han demostrado lo que pasa cuando dejas de hacer lo que tienes que hacer. El retroceso que experimentas y lo que cuesta de nuevo “coger el tono” cuando vuelves a emprender la práctica. Quizás la mayoría de los que practicamos habitualmente estas técnicas de Yoga, no somos muy conscientes de ello, porque enseguida volvemos a hacerlas como antes. Pero esto no siempre es así, no va a ser así siempre…

Lo segundo que he aprendido con ellos es la relatividad de todo aquello que nos importa. La imagen, el perfeccionamiento, “llegar a …”, ser “…….”, y tantas otras cosas. ¿Crees que es importante parecer no sé qué, cuando podría ser que mañana no vuelvas a clase porque ya no estés en este mundo? ¿Crees que es importante tener tantas y tantas cosas que nos tienen más bien “atrapados” a nosotros mismos cuando podrías perderlo todo en cualquier momento? ¿Qué crees que “eres” cuando lo que más cerca tienes es la posibilidad de dejar de ser? Es lo que hace tiempo alguien me describía como estar “en primera línea de fuego” (algunos han vivido en carne propia la contienda nacional) y sabes que en cualquier momento puede ocurrirte lo que sea. Esta situación de “precariedad” y de sentimiento de “impermanencia” es algo de lo que se habla mucho en el Budismo, pero no siempre resulta fácil hacerlo real, vivirlo, ¿verdad?

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Yoga para mayores
Y otra cosa que esta experiencia de impartir clases de Yoga para personas mayores, es que me ha permitido aprender la GRATITUD. Sí, damos las gracias más o menos educadamente en múltiples situaciones. A veces, incluso compulsivamente, como coartada para no sentirnos mal, o no atraer la ira y el rechazo de los demás. Pero, ¿es de verdad? ¿Realmente estamos agradecidos por lo que la Vida nos da a cada paso a través de las personas y las circunstancias que se cruzan en nuestro camino? Cuando veo esa chispita que les sale a estos mayores al acabar la clase, lo bien que se sienten porque alguien se ha “ocupado” de hacerles sentirse bien, lo agradecidos que se sienten por haber tenido oportunidad de vivir ese momento, es algo que todos deberíamos aprender, y que no deja de sorprenderme.

Luego están las anécdotas, desde las más tristes, cuando alguien deja de venir porque, ya sabes, se van de este mundo. O cuando el irremediable deterioro de la materia física en la que está inmersa nuestra Alma hace imposible que se siga asistiendo a las clases.

Recuerdo a “Nita” que venía del brazo de su marido porque no se sostenía ella sola en pie y hacía las Asanas con una silla al lado para agarrarse a ella y poder sentarse o levantarse del suelo…, hasta que dejó de venir; la siguiente vez que la vi, iba en silla de ruedas.
Y también las anécdotas más divertidas, como cuando me traen algo de su “cosecha” (verduras o frutas de la huerta, vino,…) como si fuera un antiguo “cura de pueblo”. Aunque lo más gracioso que me ha pasado es que mientras iba haciendo la relajación final de clase, escuchaba cierto ruidito entre las cosas (ropa, paraguas,…) que habían dejado la gente de clase encima de una mesa, hasta que de pronto veo aparecer en uno de los capazos una cabeza de gallina… ¡VIVA! La había llevado su dueña para venderla en la plaza del pueblo cuando acabara la clase!!! Desde luego, la gallina estaba relajadísima, porque no hizo ningún ruido hasta que apareció por el borde del capazo…

En fin, una experiencia enormemente gratificante, de la que he tenido muchísimo aprendizaje y de la que me siento muy, muy agradecido. Cuando miro a los ojos a estos mayores, veo en sus ojos los ojos de mis padres, de todos los padres de todos nosotros. Y hayan sido mejores o peores personas, han sido nuestros padres. Estamos aquí porque ellos nos han traído, nos guste o no estar aquí, y se lo debemos a ellos. Y aunque creamos que no se lo hemos pedido o no nos guste estar aquí, tenemos el deber, el sagrado deber, de agradecérselos. Todo lo que podamos hacer por ellos es poco.

Con Amor y Gratitud,
Kailas

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Naylín Núñez

Sobre Naylín Núñez

Soy Naylín Núñez, creadora de este blog de yoga para principiantes, destinado a las personas que quieren conectar con la salud de su cuerpo y la paz de su mente. Cada artículo que publico está lleno de amor, y lo hago pensando en ti, en lo mejor que puedo darte, mostrarte o guiarte para que tus inicios en esta ancestral práctica sean tan maravillosos como mereces.

  • Norma Ledesma Vazquez
    Norma Ledesma Vazquez dice:

    Quiero hacer yoga para sentirme bien, para recuperar la flexibilidad y salud. Lo hice por un año y estuve super bien, luego por factores familiares lo dejé. Ahora quiero retomar

  • MLuisa
    MLuisa dice:

    ME GUSTARIA MUCHO APRENDER YOGA SOY JUBILADA Y SOBREVIVIENTE DE CANCER POR 2 OCACIONES DE MAMA Y PULMON GRACIAS

  • Anónimo
    Anónimo dice:

    Naylin eres un BIEN que provienen del Ser Supremo.
    Mi corto paso en este tramo que nos han dado, desde muy niño me atrajeron deportes desde los individuales y los de conjunto. Los trofeos ahora los veo como algo que me exigía mi Ego. Ahora a lo que voy ; a mis 80 primaveras empecé a practicar yoga y estoy por terminar mi diplomado de Yoga Reconstructiva.
    Las primaveras me las regala el Yoga buscando no alejarme de los Yamas y los Niyamas.
    Namaste

  • Carmen Crystal
    Carmen Crystal dice:

    Querida Naylin, tengo 67años y ocho meses de practicar yoga, cada dia la disfruto mas y no niego que me cueste trabajo pues no tengo la flexcibilidad que se requiere, pero eso si tengo mucha disposicion y poco a poco voy aprendiendo.
    Ademas espero anciosa los lunes para recibir tu motivacion llena de amor.
    Gracias,gracias.

  • leticia buendia
    leticia buendia dice:

    mi mamá es un adulto mayor y se mueve con dificultad y tiene problemas en su columna usa faja ortopédica (de tela) para poder reforzar la cadera y no sentir tanta molestia, usa bastón, puede hacer Yoga?
    si es así podría enviarme el folleto ya que no hay quien pueda ayudarla a asistir a algún lugar retirado del hogar.
    o tendría que practicar algún otro ejercicio ya que requiere clases terapéuticas dice el medico
    quedo en espera de sus comentarios.
    gracias

  • Jorge Hernández Larios
    Jorge Hernández Larios dice:

    Agradezco estos consejos para ayudar al adulto mayor, soy un adulto de más de 65 y quiero aprender a dar las clases apropiadas a mis contemporáneos. Siempre me a gustado el deporte y ahora que llevo 10 meses haciendo con muchas ganas el Yoga para poder transmitirlo y ver que ellos se sientan mejor, mi respeto y cariño a Naylin, MUCHAS GRACIAS

  • Maria luisa petrov
    Maria luisa petrov dice:

    Yo tengo 63 años me encanta tu bloc recien tengo poco leyendolo hace 3meses que empese a ir a lad clases se yoga restructurativo 2 veses por semana y tradicinal una ves casi es tube dos años solo caminando por una obtruccion en dos arterias me pusieron dos esten y con el yoga estoy recuperandome gracias

  • Miguel Bustos M.
    Miguel Bustos M. dice:

    NAYLÍN
    Como siempre nos sorprendes gratamente
    Un abrazo para tí
    NO TE MUERAS NUNCA

  • Ligia
    Ligia dice:

    Los adultos mayores poseen una sabiduría que inspira mucho respeto; pero son jóvenes de pensamiento, de actitud!. Algunos NO sienten esos años que llevan encima.. pero por su apariencia los tratan como “abuelos”.. y de repente.. se sienten viejos..

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