Todo es perfecto tal y como es o la Historia del Viaje de Yoga en Cuba

Todo estaba listo y perfectamente preparado. Se habían apuntado 5 personas para el Viaje de Yoga en Cuba, mi madre haría también el viaje con nosotros y ya estaba organizado todo con un chico en La Habana que se encargaba de los temas logísticos: era guía turístico, nos buscaba los sitios donde dormiríamos, donde comeríamos y el transporte.

Así que nos fuimos a Cuba, no sin olvidar que allá cualquier cosa puede pasar. Claro, que nunca me imaginé hasta qué punto…

Conmigo viajaban Miguel y Eduardo. Salimos juntos del aeropuerto de Madrid y fue muy bueno el encuentro y el viaje. Poco después de aterrizar el avión, les advertí lo curioso que puede llegar a ser recoger las maletas en Cuba y así empezó la aventura. Las maletas de un mismo vuelo salían por dos cintas diferentes así que teníamos que estar mirando en una y en otra. Y no sabemos por qué, pero tardaron 2 horas en que los tres tuviéramos las nuestras. ¡Menuda alegría cuando eso sucedió! Ese momento pudo ser contado entre los 5 mejores del día en el ejercicio que les animé que hiciéramos de ir plasmando esos momentos por escrito cada día.

Pero claro, ya habíamos llegado a Cuba y no podían parar las sorpresas esa noche. Cuando salimos (¡al fin!), no estaba nuestro guía esperándonos. Hmmm… Rápidamente pensé que si no nos había ido a buscar, quizás tampoco lo había hecho con Guillermina, otra de las yoguis viajeras que venía desde México y llegaba unas horas antes.

¡Y así fue! De hecho, nuestro guía no apareció nunca. Sí, lees bien, NUNCA. Su teléfono daba apagado o fuera de cobertura todo el tiempo durante los días que lo estuve llamando. No sé si te lo imaginas: un par de meses hablando, planificando el viaje, cada detalle posible, y de un momento a otro toda esa organización aparente desaparece, no existe.

¡Menos mal que teníamos casa para esa primera noche! Nuestro guía fantasma había reservado y nos había dado la dirección así que allí nos encontramos todos.

Y para no terminar con las sorpresas de primer orden, te cuento que los dos viajeros que venían de Colombia tampoco aparecieron nunca. No pudimos contactar con ellos ni por teléfono ni por correo y yo ya no sabía qué hacer.

No te voy a mentir, pasé esa primera noche y el segundo día preocupada, un poco perdida. Por una parte por los dos viajeros que no llegaron y por otra porque me tocaba improvisar con el viaje.

Los ángeles en el camino

Y aquí viene una de las cosas más hermosas que me sucedieron: el gran apoyo que recibí de los 4 ángeles con que andaba. Nitza (mi madre, a quien me alegró tanto volver a abrazar), Eduardo, Miguel y Guillermina me recordaron que estaba todo perfecto, que así tenía que ser y que no me preocupara por nada, que todo iba a salir bien. No se imaginan lo que esto representó para mí: alivio, alegría, tranquilidad…

Y con esa fuerza y la ayuda incondicional de mi madre, nos lanzamos a conocer Cuba y el corazón de los cubanos.

Contarte todo lo vivido los 10 días intensos que estuvimos quizás sería demasiado, pero gracias a la lista que yo también hice de las 5 (por lo menos) cosas mejores del día y a las fotos, puedo hacerte un buen resumen de lo que experimentamos.

Las conversaciones y meditaciones

Cada día meditábamos y luego hablábamos de uno de los principios del Yoga y fue enriquecedora siempre la conversación. Cada uno con su experiencia, con su perspectiva, agregaba valor a las charlas que solían ser al atardecer, casi siempre en un bonito lugar, como los de las fotos de abajo en El Morro en La Habana, o en Monserrate en Matanzas o en La Loma del Capiro en Santa Clara.

Viaje de Yoga en Cuba

Viaje de Yoga en Cuba

Viaje de Yoga en Cuba

Eduardo nos regaló otras de las experiencias más bonitas del viaje: Una canción cada día para escuchar, sentir, compartir y comentar. “Gracias a la vida” y “A mi manera” fueron dos de ellas que te invito a escuchar con el corazón abierto.

La familia

Otro de los regalos que me llegó al corazón fue el encuentro con mi familia. La transparencia, la oportunidad de que los “yoguis viajeros” los conocieran y compartieran, los besos y abrazos, las canciones y el Amor desbordante fueron de las cosas que pudimos disfrutar con agradecimiento.

Viaje de Yoga en Cuba

En el vídeo las que cantan son mi madre y mi cuñada, mientras mi sobrino toca la guitarra. La que está de espaldas soy yo y también se ve a Miguel detrás de ellas, acompañándonos siempre con su alegría y su frase preferida: “PERFECTO”. ¡Siempre está todo perfecto para él!

La música, compañera inseparable en Cuba

Cuba es un país de mucho ruido y también de mucha música y baile. Lo ves en la calle, en los coches, en los bicitaxis, en todos sitios y a toda hora. ¿Bueno o malo? Dependerá de la percepción de cada uno y del momento…

Un día en Matanzas, en un sitio que se llama La Arboleda, Eduardo (que es un buen caminante), se fue por al lado del río a pasear. De regreso nos contó lo hermoso del camino, la tranquilidad, lo bien que la pasó en el paseo mientras caía un buen aguacero… y que después de haber andado varios kilómetros ya por sitios donde ni siquiera había camino, comenzó a escuchar un reguetón que se acercaba… Sí, reguetón, la música más escuchada en las calles de Cuba actualmente, ¡en el medio de aquella tranquilidad! Fue muy simpático porque realmente lo menos que te imaginas era que podía venir un chico en un bote con una grabadora con la música a tope.

Los cubanos

Otra de las grandes alegrías del viaje fue encontrarnos con algunos de los integrantes de la familia de Yogaesmas que viven en Cuba. Por temas de tiempo y de dificultades en las comunicaciones y con el transporte, no pudimos coincidir con todos los que hubiéramos querido. Pero tuvimos la posibilidad de disfrutar de la gran amabilidad de Ricardo, de su sonrisa y su caballerosidad y de la hermosa hospitalidad de Jorge quien nos invitó a su casa donde hicimos la comida, el último día en La Habana.

Lugares hermosos

Varadero en Matanzas y Viñales en Pinar del Río son dos sitios famosos por su belleza natural. Y no es en vano. El poder disfrutar de la belleza intensa de la naturaleza fue otro de los deleites del viaje. Allí estábamos, totalmente presentes (al menos por momentos), entregados a la vida y a sus regalos.

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También estuvimos en La Universidad de La Habana. Que no sé si fue porque estudié allí, pero para mí también es un sitio hermoso 🙂

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El Yoga en Cuba

El último día en La Habana me sentí muy agradecida de poder recibir una clase de yoga. Jorge, el médico cubano que luego nos invitaría a comer, nos había dicho el día anterior que todos los domingos un profesor daba una clase de dos horas en una sinagoga en El Vedado. Y para allá fuimos. Me llamó mucho la atención que éramos 87 personas en aquel lugar lleno de paz. Disfruté muchísimo de la clase, de la conversación con el profesor, muy amable y humilde y de poder compartir con la gente que allí se reunió. Como llegamos media hora antes, me senté tranquila, al fondo y estuve atenta, observando. ¡Cuántas personas tan diferentes! ¡Cuántas historias, cuánta vida!

Es lo que tiene el yoga, que une…

Viaje de Yoga en Cuba

También a los niños les encantó el yoga. Después del viaje, estuve una semana con mi familia y cada vez que iba a buscar a mi sobrina a la escuela de música donde estudia, los niños me pedían que por favor, ¡les diera una clase de yoga!

Viaje de Yoga en Cuba

Agradecimiento en este Viaje de Yoga en Cuba

Me siento profundamente agradecida de las experiencias vividas, de todo lo compartido con los grandes maestros que fueron para mí Eduardo, Miguel y Guillermina durante estos días que fue mucho más que un viaje de turismo.

Agradezco también todas y cada una de las cosas que nos pasaron. El guía que no llegó, las dos personas que no aparecieron, los coches destartalados, la lluvia en la plata de Varadero, el agua fría en alguna casa, los atardeceres y amaneceres hermosos, la amistad y las aventuras compartidas, los puntos de vistas diferentes, las conversaciones profundas, las que no lo eran, las comidas características, la gente que nos sirvió y a quienes servimos, el amor, el amor, el amor…

Quizás el año que viene me anime a hacer este viaje de yoga en Cuba otra vez. Quizás tú te animes a venir. ¿Quién sabe?
En cualquier caso, ¡gracias por estar ahí!

Un abrazo inmenso para ti,
Namaste

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Naylín Núñez

Sobre Naylín Núñez

Soy Naylín Núñez, creadora de este blog de yoga para principiantes, destinado a las personas que quieren conectar con la salud de su cuerpo y la paz de su mente. Cada artículo que publico está lleno de amor, y lo hago pensando en ti, en lo mejor que puedo darte, mostrarte o guiarte para que tus inicios en esta ancestral práctica sean tan maravillosos como mereces.
  • unowen
    unowen dice:

    Hola Naylín, ¿recuerdas la dirección de la sinagoga? Sé que hay una en calle I entre 13 y 15, y creo que también otra en la calle 17, ¿será alguna de esas dos? Y una dudita: ¿se practica yoga en un un lugar de culto hebreo? ¡qué maravilla! Gracias y saludos para ti.

  • Anónimo
    Anónimo dice:

    Fue excelente tu viaje! Todas esas vivencias, como motivan a otras personas. Mi padre alguna vez habló de Cuba, no se si fue que estuvo allí o no y eso siempre me ha causado curiosidad para saber más de Cuba y este relato tuyo me ha servido. Gracias!

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