¿Te has sentido alguna vez con falta de motivación para tu práctica de yoga?

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Te levantas por la mañana y una de las cosas que te pasan por la cabeza es lo último que pensaste anoche: “quiero hacer yoga temprano… ¡mañana sí!”. Dentro de ti, sabes que es posible que te estés volviendo a engañar y que ya hasta proponértelo te de pereza, pues si no lo cumples otra vez te volverá ese cargo de conciencia que ya conoces. Un día más, un mes más, una vez más en tu vida sin hacer aquello que sientes que te viene bien…

– Tengo muchas cosas que hacer, quizás mañana tenga menos tareas
– No tengo ánimo hoy, me siento como sin fuerzas
– Tengo un poco de dolor físico en alguna parte de mi cuerpo
– Estoy bien así, ¿para qué practicar yoga?

Si alguna vez te has topado con al menos una de estas ideas que te han bloqueado de cara a tu práctica de yoga (¡o de cualquier otra cosa!), entonces continúa leyendo. En este artículo, contado como siempre desde mi propia experiencia, tengo la intención de ofrecerte inspiración para que el próximo día no te lo pienses dos veces antes de poner la esterilla en el suelo.

1. Tengo muchas cosas que hacer, quizás mañana tenga menos tareas

Ejem… (toso a modo de excusa mientras escribo)… ¡Cuántas veces he vivido esto! Solo de recordar todo lo que tengo que hacer me gustaría que los días fueran de 48 horas y las semanas de 10 días. Sin embargo, me animo a contentarme con lo que es: 24 horas en un día, una semana de 7 días y que soy yo quien pone las prioridades en mi vida. Esto último a veces se me olvida, mira tú qué cosas. Incluso, se me olvida cuáles son las prioridades en mi vida. ¿Las sabes tú? – las de tu vida, claro 🙂

Estando en el curso en India, la swami (nuestra maestra de filosofía vedanta), nos hizo esta historia que comparto contigo. Nos dijo que aunque no era un cuento védico como los que nos solía hacer, tenía mucho que ver con lo que nos quería explicar sobre nuestra sadhana.

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El frasco de la vida – piedras, guijarros y arena

Un día, un viejo profesor de la Escuela de Administración Pública de Francia fue invitado a dar una conferencia sobre el tema de “gestión eficiente del tiempo” en frente de un grupo de 15 directores ejecutivos que representaban las más grandes empresas de éxito en los Estados Unidos. La conferencia fue parte de una serie de 5 conferencias llevadas a cabo en un día, y al profesor se le dio 1 hora para dar su charla.

Los gerentes de élite estaban ya preparados a escribir todas las palabras que salieran de la boca del famoso profesor, cuando este se les acercó a cada uno mirándolos a los ojos y finalmente dijo: “Vamos a realizar un experimento”.

De debajo de la mesa que se encontraba entre él y los oyentes, sacó un frasco de vidrio grande y suavemente lo colocó delante de él. A continuación, sacó una bolsa de piedras, cada una del tamaño de una pelota de tenis, y colocó las piedras una a una en el frasco. Lo hizo hasta que no hubo espacio para añadir otra piedra. Levantando la mirada hacia los gerentes, el profesor preguntó: “¿Está la jarra llena?” Los gerentes respondieron: “Sí”.

El profesor hizo una pausa por un momento, y agregó: “¿Seguros?”

Una vez más, llevó la mano debajo de la mesa y sacó una bolsa llena de guijarros. Con cuidado, el profesor vertió los guijarros y ligeramente movió el tarro, permitiendo que se deslizaran a través de las piedras más grandes, hasta que se establecieron en la parte inferior. El profesor miró a su audiencia y preguntó: “¿Está la jarra llena?”

En este punto, los gerentes comenzaron a entender sus intenciones. Replicaron, “¡Aparentemente, no!”

“Correcto”, respondió el viejo profesor, sacando ahora una bolsa de arena de debajo de la mesa. Con cautela, vertió la arena en el frasco. La arena llenó los espacios entre las piedras y los guijarros.

Una vez más, el profesor preguntó: “¿Está la jarra llena?”
Sin vacilar, todo el grupo de estudiantes respondió al unísono, “¡NO!”

“Correcto”, respondió el profesor. Y como era de esperar, cogió la jarra de agua que estaba sobre la mesa, y la echó en el tarro hasta que estuvo totalmente lleno. El profesor ahora levantó la mirada una vez más y preguntó: “¿Qué gran verdad podemos conjeturar a partir de este experimento?”

Uno de los gerentes respondió rápidamente: “Nos damos cuenta de que por muy ocupados que puedan parecer nuestros horarios, si nos esforzamos más, siempre es posible añadir más reuniones y tareas.”

“No”, respondió el profesor. “La gran verdad que podemos concluir a partir de este experimento es:

Si no ponemos primero las piedras más grandes en el frasco, no seremos capaces de incluirlas más tarde.”

El auditorio se quedó en silencio, ya que cada gestor trataba de procesar el significado de las palabras del profesor en su totalidad.

Entonces el profesor continuó: “¿Cuáles son las piedras más grandes en sus vidas? ¿Salud? ¿Familia? ¿Amigos? ¿Tus metas? ¿Hacer lo que amas? ¿Ser feliz? ¿Tener tiempo para ti? ”

Lo que debemos recordar es incluir primero las piedras grandes en nuestras vidas, porque si no lo hacemos así, es probable que se te vaya el tiempo sin hacer lo que realmente quieres. Si damos prioridad a las cosas pequeñas (guijarros y arena), nuestras vidas se llenarán con las cosas menos importantes, lo que deja poco o ningún tiempo para lo que es más importantes para nosotros. Debido a esto, no se olviden que preguntarse:

¿Cuáles son las piedras grandes en tu vida?

Una vez que las identifiquen, asegúrense de ponerlas primero en el “tarro de la vida”.

Con un movimiento de su mano cálida, el profesor se despidió de los gerentes, y poco a poco salió de la habitación.

——******——

¿Qué te quiero decir con esta historia? Es bastante clara, pero aún así me gustaría hacerte un comentario, invitarte a que hagas otra reflexión.
Primero, me parece muy buena tarea la de sentarte en silencio y conectar con esas cosas más importantes en este momento de tu vida (como todo es impermanente, estas prioridades también pueden cambiar).

Una vez que las tengas claras, piensa si la práctica del yoga te ayuda en una o más de esas cosas importantes, si las potencian. En caso de que sí, entonces es posible que sea el momento de darle prioridad. Si estás haciendo algo que te es útil, quizás ya no necesites más motivación que recordarlo.

En caso de que la respuesta sea No, pues simplemente déjalo pasar y dedícate a lo que realmente crees que te pone en el camino de la felicidad, siendo coherente con lo que es más importante en tu vida ahora. ¡Si no toca yoga, pues no toca yoga!

¿Cuál de los dos es tu caso? ¡Déjame un comentario!

Un tip: Ante cada tarea que vayas a hacer, pregúntate:

¿Estoy inventándome cosas que hacer para evitar hacer las importantes?

Tim Ferris, La semana laboral de 4 horas


2. No tengo ánimo hoy, me siento como sin fuerzas

Aquí es también una buena estrategia pensar en el punto anterior. Si la respuesta es sí (practicar yoga sí te potencia las cosas más importantes de tu vida) pero aún así no te sientes con ánimo para la práctica, quizás sea el momento de ir un poquito más hacia dentro.

El maestro Iyengar escribió en su libro “Luz sobre la vida”:

“Si hacemos frente a la aflicción mediante el yoga, despertamos a una nueva percepción consciente, henchida de tolerancia y resistencia, así como a una auténtica simpatía por los demás que sufren.”

Es posible que te sientas sin ánimos y ni siquiera sepas por qué. Eso también me ha pasado. Simplemente, hay días en los que me levanto ya con un pensamiento de amor, o con unas ganas de saltar y bailar o con una sonrisa en el rostro y otros días en los que apenas tengo fuerzas para salir de la cama. ¿Por qué sucede esto? Pues aquí es donde entra la práctica del yoga, la meditación, el silencio donde simplemente te sientas y conectas con lo que hay más profundo dentro de ti. Con el tiempo y la práctica, cada vez es más fácil dar con las respuestas.

En estos casos, a mí me es muy útil sentarme a meditar. Pero reconozco que a veces me voy quedando medio dormida. Por eso lo que hago es hacer un poco de práctica física para despertar el cuerpo. Quizás unas 5 ó 6 rondas de El Saludo al Sol son suficientes. Muchas veces me pasa que ya una vez que comienzo con El Saludo al Sol me voy diciendo: “bueno, ahora me apetece hacer una postura más”, y así termino practicando 1 hora. En cualquier caso, cuando sientas que ya tu cuerpo está despierto y listo para sentarte a meditar, hazlo.

Ahí viene el proceso paciente de aquietar la mente. Imagínate que quieres ver lo que hay en el fondo del mar, pero viene una ola detrás de la otra, removiendo la arena, sin dejarte mirar más allá. Así sucede con la mente, con tantos pensamientos no podemos ver mucho. Hay muchos ejercicios de concentración que te ayudan en este paso. Te comentaré algunos:

Sutra sobre la plena consciencia en la respiración, de Buda

Extraído del libro Las enseñanzas de Buda, de Thich Nhat Hanh
Te comparto los 4 ejercicios preliminares de los 16 que pone en este primer Sutra sobre la plena consciencia en la respiración.
1. “Al inspirar profundamente, sé que estoy inspirando profundamente. Al espirar profundamente, sé que estoy espirando profundamente.”
2. “Al inspirar ligeramente, sé que estoy inspirando ligeramente. Al espirar ligeramente, sé que estoy espirando ligeramente.”
3. “Al inspirar, soy consciente de todo mi cuerpo. Al espirar, soy consciente de todo mi cuerpo.”
4. “Al inspirar, sereno todo mi cuerpo. Al espirar, sereno todo mi cuerpo.”

Sobre estos 4 ejercicios, Thich Nhat Hanh nos comenta:
“Los cuatro primeros ejercicios para respirar conscientemente nos ayudan a volver al cuerpo para observarlo a fondo y cuidar de él. En nuestra vida cotidiana es importante que aprendamos a crear armonía y paz en nuestro cuerpo, para unir el cuerpo y la mente. El Buda enseñó que nunca debemos maltratar u oprimir a nuestro cuerpo.

[…] La respiración es una herramienta excelente para establecer la calma y la serenidad.”

Técnicas de unificación de la conciencia y concentración, por Ramiro Calle

1. Concentración sobre una figura geométrica
Elige una figura geométrica (cuadrado, círculo, rectángulo, etcétera) y represéntatela mentalmente. Si no logras visualizar, no importa, con tal que mantengas la mente fija en ella. No cambies de figura geométrica durante los minutos que conceda al ejercicio. Cada vez que la mente se vaya, agárrala con firmeza y retén la figura geométrica seleccionada.

2. Concentración sobre el entrecejo
Ésta es una técnica de concentración muy antigua y útil. Dirige la atención mental al entrecejo y trata de mantenerla allí con tanta firmeza como puedas. Cada vez que la mente se vaya y la descubras, agárrala y condúcela de nuevo a la zona indicada. Si aparece (pero no la imagines) una sensación en el entrecejo, céntrate en ella más y más. Si no aparece, no importa; continúa con la mente canalizada hacia el entrecejo, evitando, en lo posible, las divagaciones.

3. Visualización y concentración sobre la llama de una vela
Coloca una vela encendida a unos treinta o cuarenta centímetros de tus ojos. Parpadeando lo menos posible, pero sin forzarte en exceso, observa fijamente la llama de la vela, evitando distracciones y quedando absorto en la misma. Procede así durante tres minutos aproximadamente y luego cierra los ojos y presiona levemente los ojos con la parte superior de las palmas de las manos. Al presentarse la imagen retenida en la retina, obsérvala tan atentamente como puedas y cuando se pierda, trata una y otra vez de recuperarla. Cuando se haya perdido por completo, repite de nuevo el ejercicio: mira unos minutos la llama de la vela y luego cierra los ojos y concéntrate en la imagen que aparece.

4. Concentración en una sensación
Se elige una sensación táctil y se concentra la mente sobre ella, tan firme e intensamente como sea posible, retrotrayéndola a la sensación seleccionada siempre que se escape de la misma.

Ramiro Calle, en su libro Recobrar la mente, nos comenta sobre estas técnicas:

“Las técnicas de concentración no sólo previenen contra la divagación mental y acopian las energías mentales, sino que cultivan la atención, intensifican la capacidad de perceptividad, queman las latencias del subconsciente, reducen las ideaciones, calman el contenido mental y hacen a la mente más poderosa para resistir las influencias nocivas del mundo circundante. Las técnicas de concentración exigen la fijación de la mente en el soporte seleccionado, evitando divagaciones, reflexiones o cualquier tipo de análisis. Se trata de representarse mentalmente el objeto de la concentración, pero no de indagar ni reflexionar sobre él.”

Otros ejercicios prácticos

Por otra parte, en el libro YOGA, tu guía en casa, del Centro de Yoga Sivananda Vedanta aparecen estos ejercicios que también te comparto.

1. Piérdete en un libro
Lee dos o tres páginas de un libro, prestándoles toda tu atención. Luego pon a prueba tu concentración parando al final de cada página. ¿Cuánto recuerdas de la historia? ¿Puedes clasificar, agrupar o comparar los hechos sobre los que acabas de leer?

2. Contempla la naturaleza
Durante el día, concéntrate en el cielo. Siente que tu mente se expande conforme reflexionas sobre su vasta extensión. Por la noche concéntrate en la luna o las estrellas. Junto al mar, concéntrate en las olas. O desplaza tu mirada entre objetos que están cerca y lejos, como un árbol cercano y una montaña lejana.

3. Concéntrate en una flor
Siéntate cómodamente con los ojos cerrados. Imagina un jardín con muchas flores. Gradualmente, lleva tu atención a una sola flor. Visualiza su color y explora sus otras cualidades, como la textura, la forma y el olor. Concéntrate en las cualidades de la flor durante todo el tiempo posible.

4. Refleja una idea
Relaja el cuerpo y la mente y piensa sobre alguna cualidad, como la compasión. Imagina cómo podrías expresarla en tu vida. Piensa en las grandes personas que la personificaron. Pídele a la cualidad que llene tu corazón, y luego que fluya por todo el mundo. Piensa en ti como alguien absolutamente compasivo.

Meditación en el sonido, por el Dr. Sri K. Parvathi Kimar

Otra forma de dirigir tu atención hacia un punto es a través del sonido. Aquí tienes uno de los ejercicios que puedes hacer, a través de la concentración en el sonido de cada uno de los chakras. Este texto es extraído del libro El Sonido – La Clave y Su Aplicación.

Kumar, su autor, nos comenta:

“El Centro del Corazón es la puerta de entrada a la existencia interior, que es la más real de todas. Hay una abertura en el Loto del Corazón que nos conduce al interior de la columna vertebral, en la que tenemos diversos remolinos de energías en formas de chakras desde el Centro Coronario hasta el Centro Base.
Hay siete sonidos semilla que actúan en los siete chakras y cada uno de ellos tiene un grupo de sonidos a su alrededor.”

1. Muladara Chakra
El Centro de Base tiene 4 pétalos, cada uno de los cuales es producto de un sonido. Hay 4 sonidos que forman cuatro pétalos y hay un sonido semilla en el centro de esos 4 sonidos. El sonido semilla que hay en el centro del Centro de Base es DAM y los 4 sonidos, que son los 4 pétalos, juntos, hacen que se manifestara toda la materia física de nuestro cuerpo.

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2. Svadhishthana Chakra
En el Centro Sacro hay 6 sonidos en forma de pétalos y el sonido semilla RAM en el centro. Estos 7 sonidos son los responsables de todo sistema de líquidos del cuerpo.

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3. Manipura Chakra
En el Plexo Solar hay 10 sonidos en forma de 10 pétalos y el sonido semilla LAM en el centro. Estos 11 sonidos son los responsables de administrar el fuego que hay en el cuerpo.

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4. Anahata Chakra
En el Centro del Corazón hay 12 sonidos en forma de 12 pétalos y el sonido semilla KAM en el centro. Estos 13 sonidos se encargan de la distribución del aire en el cuerpo.

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5. Visuddha Chakra
En el Centro Laríngeo hay 16 sonidos en forma de 16 pétalos y el sonido semilla SAM en el centro. Estos 17 sonidos se encargan de administrar la materia etérica en el cuerpo.

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6. Ajna Chakra
En el Centro del Entrecejo hay 108 pétalos y el sonido semilla HAM en el centro

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7. Sahasrara Chakra

En el Centro Coronario hay 1000 pétalos y el sonido semilla YAM en el centro.

“Así funcionan los sonidos superiores en los remolinos de fuerzas que llamamos los chakras. La combinación de estos sonidos es lo que nos da los mantras y por eso el pronunciar debidamente los mantras es lo que hace que los chakras funcionen coordinadamente. Todos los mantras están concebidos tomando como base los sonidos positivos que actúan en los chakras. Con el sonido podemos crear, podemos transmutar y podemos destruir para reconstruir de nuevo. ”

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Escoge uno de estos ejercicios que te he propuesto y mantente unos 10 minutos, disfrutando de ver como poco a poco tu mente va hiendo hacia un punto y vas dejando ir esos pensamientos que vienen una y otra vez. Al cabo de ese tiempo puedes observar y deducir si quieres seguir con el ejercicio, hacer otro o detenerte, si ya sientes que tu mente está más tranquila. Cuando creas que es el momento, deja el ejercicio y simplemente quédate sentado, sin juzgar, sintiendo tu cuerpo relajado y con la columna erguida, escuchando los ruidos que llegan a ti, siendo consciente de tu respiración y a la vez, observando los pensamientos que llegan (porque sí, ¡seguirán llegando!). Ya desde este estado más tranquilo, será más fácil mirar al fondo de la mente. Será más fácil que ese pensamiento más profundo que te ha hecho tener ese estado de ánimo salga y te des cuenta entonces, si no lo habías hecho antes, de qué es lo que te tiene así. Y una vez que lo tengas identificado es buena práctica el mirarlo de frente, cara a cara. Sin juzgarte. Estando ahí, tú y él…

En ese espacio de silencio pueden suceder muchas cosas, pero es cuestión de experimentarlo. Puede que te des cuenta de que no era para tanto. O quizás conectes con un pensamiento más elevado. Puede que te percates que estabas actuando como víctima, sin tomar tú mismo la riendas de una situación, o simplemente puede que te des cuentas que había miedo en un sitio donde ahora puedes poner amor. Pueden suceder infinitas cosas. Solo tienes que tener paciencia y estar muy presente. Y sin esperar nada, dejar que todo suceda.

Como son cosas que he experimentado y sé que funciona, cuando me siento desmotivada y se me enciende el bombillo de “quiero salir de esto y sé cómo hacerlo”, el resto es muy fácil. Lo difícil es el primer paso. Poner la esterilla o el cojín y tomar la decisión de darle la cara. Pero mientras más lo haces, más fácil te va resultando… Esto de conocerse a sí mismo “engancha” 🙂


3. Tengo un poco de dolor físico en alguna parte de mi cuerpo

También en el libro Luz sobre la vida, Iyengar nos dice:

“¿Padeces un problema que te dificulta la práctica? ¿Una rodilla mal? ¿La espalda rígida? Ése es tu problema, hijo. Aprende a tratar con él y cómo nutrirlo, tal y como harías con un hijo que tuviese problemas y que necesitase amor y atención en grandes dosis.”

Así, con mucho amor y atención, debes tratarte si tienes algún dolor o problema físico (y si no lo tienes, ¡también!). Hay posturas de yoga que te ayudan a aliviar dolores específicos, en este enlace puedes ver algunos ejemplos.

En este caso también tienes dos opciones: Decidir si hacer una práctica adaptada a lo que sientes, para no hacerte más daño sino al contrario, tratar de aliviarte, o decidir no hacer práctica física pero dedicarte un tiempo para meditar o hacer algún ejercicio de respiración.

Aquí te dejo dos enlaces a artículos que he escrito antes con diferentes ejercicios de respiración:

1. Alargar la exhalación

2. Respiración alterna

En el caso que decidas hacer la práctica física, te hago una invitación más, que tiene que ver con dos de los principios del yoga, los Yamas Ahimsa (no violencia) y Satya (verdad). Esto también es útil tenerlo en cuenta siempre, tengas o no dolor físico, pero en estos casos es importante ser aún más consciente.

Ahimsa en la práctica de yoga es expresar ese amor hacia ti mismo. Crea amor y afecto por tu cuerpo y agradece todo lo que puede hacer por ti. Deja que el amor inunde cada célula de tu cuerpo. Y desde ese profundo estado de amor, practica. Así no te harás más daño, así no harás más de lo que puedes hacer hoy. Conectas con tu cuerpo llenándolo de amor y compasión y haz cada postura hasta donde sientas que es mejor para ti hoy. Y todo eso combinándolo con Satya, la verdad. A veces nos engañamos a nosotros mismos y nos decimos que no podemos hacer más o queremos ir más allá en un momento en el que físicamente es mejor quedarse un poquito antes. Entonces la práctica se convierte también en un proceso de autoconocimiento, de aceptación y de amor.

Con esa perspectiva, es posible que los dolores tampoco sean un impedimento para la práctica. ¿Qué crees?


4. Estoy bien así, ¿para qué practicar yoga?

Pues bueno, si sientes que no es tu momento, que no lo necesitas o simplemente no te apetece, está todo perfecto. Pero algo me dice que si estás leyendo este artículo y has llegado hasta aquí, es que hay algo dentro que te dice que podría ser una herramienta muy útil para ti, ahora.

Pero aún sabiéndolo, a veces nos entra la duda. ¿Te ha pasado? Aquí viene una recomendación especial, que practico cada día y que invito siempre a todo el que puedo a que lo haga: Conecta con el objetivo superior de tu práctica. No con la idea que te hizo llegar al yoga, que pudo haber sido para reducir el estrés, aliviar un dolor o aumentar la flexibilidad. En este punto lo que te pido es que pienses no por qué empezaste sino porqué sigues practicando. A medida que pasa el tiempo y te vas adentrando en esta forma de vivir, te das cuenta que yoga es más que aquella razón por la cual empezaste y el motivo de tu práctica ya no es el mismo.

Dedícale unos segundos antes de conectar con ese objetivo más elevado. Quizás quieres conocerte más a ti mismo, ser más feliz, ayudar a los demás… Cualquiera que sea, recuérdalo y tenlo presente porque esto te ayudará a desautomatizar tu práctica, a realizarla más desde el corazón espiritual y menos desde el cuerpo físico. En el momento en el que te sientas desmotivado para hacer la práctica o no sepas para qué hacer yoga, simplemente, aunque estés en la cama, recuerda que conectar con este motivo superior ya te puede ayudar a motivarte para comenzar.


Y si aún te quedan dudas, te dejo un par de motivos bien potentes para la práctica de yoga

1. Por los demás

Si necesitas un poco más de inspiración para tu práctica, puedes hallarla en el gusto que sientes en hacer el bien a los demás (familia, amigos, compañeros de trabajo, al entorno en general más cercano o incluso a todos los seres vivientes). En ese caso, la práctica del yoga dentro y fuera de la esterilla, es una gran herramienta que no solo te beneficia a ti, sino a todos. En nuestra mente, que no es más que una parte de la mente universal, estamos poniendo pensamientos de amor, pensamientos positivos. Estamos quitando toda esa negatividad que hay en nosotros y esto es una transformación individual pero cuyos efectos se expanden al mundo.

Cuando estamos bien, cuando nuestra energía es alta y tenemos salud, es más fácil que nuestro corazón esté lleno de amor y podamos hacer cosas buenas por los demás. Incluso sin proponértelo, el solo hecho de sentirte en paz y alegre ya está aportando paz y alegría al universo. Muchas veces no hay que hacer, sino solo ser.

2. ¡Que lo disfrutes!

Una vez un amigo me comentaba sobre las personas que están “muy despiertas”, cómo es posible que estén sirviendo todo el día, qué tipo de energía tiene que llegarles para eso, qué es lo que deben experimentar internamente, cuál sería su motivación. Y él mismo me respondía que era la alegría, el gozo con el que hacen las cosas, el motor fundamental que los mueve.

Si practicar yoga para ti es un sacrificio tienes dos opciones: o dejarlo y hacer algo que disfrutes o cambiar en tu mente la forma de verlo.

“En el nuevo mundo, el disfrute sustituirá al deseo como fuerza motivadora de las acciones humanas”

Echkhart Tolle, Un nuevo mundo ahora

Si la práctica es para ti algo fácil, divertido, si disfrutas de cada momento en el que vas estirando tu cuerpo, aquietando tu mente y abriendo tu corazón, entonces pocas dudas tendrás de si regalarte o no ese momento del día para ti.

Entonces… ¿más animado?

Ya me dirás en los comentarios si algo de lo que he escrito aquí ha resonado contigo. Aunque recuerda que lo que sientas hoy no tiene por qué ser la misma causa que te provoque desmotivación en otro momento. Así que, por si acaso, mantén este artículo a mano 🙂

Algo más para recordar: En el yoga hay cuatro sendas principales

  1. Karma Yoga: El yoga de la acción y el servicio desinteresado.
  2. Bhakti Yoga: El yoga de la devoción.
  3. Raja Yoga: El yoga del control de la mente, el acercamiento científico. (En este enlace puedes ver más detalles de esta senda, que es la que incluye las posturas físicas, los ejercicios de respiración, meditación, etc.)
  4. Jñana Yoga: El yoga del conocimiento, el acercamiento filosófico.

Quizás hay otros aspectos del yoga que resuenen más contigo en este momento de tu vida. Mi invitación, una vez más, es a experimentar, investigar, probar. Si sientes que hay una motivación en tu vida que tiene que ver con ser más feliz, con conocerte más a ti mismo, el yoga es una herramienta que sin dudas te ayudará. Requiere de paciencia y es bueno recordar que lo que haces en cada momento cuenta.

Y no olvides que la práctica de yoga fuera de la esterilla es de las más importantes. En el momento en el que te relacionas con otras personas, qué mejor que dar lo mejor de ti. Se produce una sensación de amor que surge desde lo más interno de tu corazón cuando estás en tu centro. El yoga te ayuda a llevar la energía al canal central, conectar con esa paz que eres y expandirla hacia el resto de los seres.

Un gran abrazo, corazón, y que tengas una hermosa práctica dentro y fuera de la esterilla.
Namaste
Naylín

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Naylín Núñez

Sobre Naylín Núñez

Soy Naylín Núñez, creadora de este blog de yoga para principiantes, destinado a las personas que quieren conectar con la salud de su cuerpo y la paz de su mente. Cada artículo que publico está lleno de amor, y lo hago pensando en ti, en lo mejor que puedo darte, mostrarte o guiarte para que tus inicios en esta ancestral práctica sean tan maravillosos como mereces.
  • Lucero Alvarez
    Lucero Alvarez dice:

    Gracias Naylin, parece que tienes una bola de cristal o algo así, esta semana me pasó esto me sentía muy cansada, por más que ponía mi alarma una hora antes de lo habitual para mí práctica, mi cansancio era más grande, hasta hoy que me decidí hacerlo, mi cuerpo lo pedía, tenía la necesidad de esa sensación de bienestar, de paz y sobre todo de sentir ese momento que es tan mio, así que con tu artículo esa explicación del maestro sobre nuestras prioridades me di cuenta de que yo soy una de ellas y espero ya no volver a sentir desmotivación pra hacer mi practica. Namaste.

  • M.Carmen
    M.Carmen dice:

    Gracias. Después de tanto tiempo recibiendo tus correos hoy te digo me has parecido la mejor Persona del mundo. No añado ni una coma. Sólo decirte muchas gracias

  • Graciela Esther OCAMPO
    Graciela Esther OCAMPO dice:

    Gracias por toda la información que me envías tratare de poner en práctica es muy cierta debemos dejar un tiempo para nosotros !!! Gracias

  • Alicia
    Alicia dice:

    Hola, Naylín: Soy de Uruguay. Práctico yoga regularmente y me encanta. Pero a veces me cuesta realizarlo todos los días, creo que me pasa que no lleno el frasco con las piedras grandes primero. Quería agradecerte estos consejos y todos los demás. Estoy suscrita a tu página y recibo los mails con entusiasmo. Gracias! Namaste!

  • Carlos
    Carlos dice:

    Hola naylin
    Se que no tiene mucho que ver con lo que has escrito aquí pero me gustaría hacerte una pregunta sobre yoga: ¿obsesionarnos con los resultados de la practica puede suponer un impedimento? Es que en mi vida cotidiana no puedo parar de pensar en ello y por mucho que practico no veo beneficios ¿alguna recomendación? gracias de antemano.

    • Encarni
      Encarni dice:

      Hola Naylín guapísima .llevó tiempo sin leer nada tuyo pero esk estoi pasando una depre un poco fuerte y ahora mismo leer todos los consejos k nos das me a dado mucho ánimo k voi a hacer los ejercicios .gracias

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