La mente, siempre la mente…

Cuando llegamos a este mundo, cuando nacemos, nuestra vulnerabilidad e indefensión es evidente. No sabemos nada, no podemos nada. Hasta para que nos den de comer o nos limpien tenemos que llorar, llamar la atención, o esperar que se acuerden de nosotros. Si te pica la oreja y te quieres rascar, quizás el dedo se vaya a la nariz o al ojo, porque no lo sabes “manejar”. No eres capaz de andar por ti mismo, no hablas, no sabes coger o echar cosas. No tienes poder ni siquiera sobre tu cuerpo físico.

meditacion-osho

Luego, al cabo de cierto tiempo, ya vas “aprendiendo” a manejarte. Aprendes a decir las cosas que tus padres quieren oír, das los primeros pasos por ti mismo, puedes hacer pequeños logros que con el paso del tiempo se van a ir convirtiendo en habilidades varias de las que harás gala el resto de tu vida… Irás cogiendo poder sobre tu cuerpo (el cuerpo físico) y este, te permitirá hacer casi todo lo que te apetezca, con un poco de entrenamiento en algunos casos, claro.

Bueno, también irás aprendiendo a “ganarte la vida”, como dirían tus padres; a socializarte, como dirían tus educadores, etc. Pero aquí, ocurre algo que se diferencia mucho de lo que pasa con el cuerpo físico. En general, a ese, al cuerpo físico, le hemos cogido bien el punto. Nos sirve y hace lo que le decimos que haga (salvo enfermedad, accidente u otras desgracias, claro). Pero en la educación, socialización y relación con los demás, hay “otras cosas” que no nos obedecen igual que el cuerpo físico, verdad? Hay como si fueran otras entidades que no solo no nos hacen caso, sino que van a su bola, van por libre, hacen lo que “les sale”… ¿O manejas lo emocional igual que lo físico? ¿Puedes hacer que la mente piense en lo que tú quieres y como tú quieres, o piensa cosas que te hacen sufrir, que van en contra de tu felicidad y éxito? ¿Te ayuda a conseguir lo que has decidido tener o ser en la vida, o te sabotea continuamente haciéndote fracasar o cuando menos haciéndote pasarlo mal?

En algunos textos sagrados se habla de que el Cielo y el Infierno no son sino estados de funcionamiento de la mente… Y sin embargo, qué poco conocemos la mente, ¿verdad? No hemos sido instruidos en el “manejo” de la mente y los pensamientos. No nos han dicho qué hacer con las cosas que sentimos, cómo gestionar nuestras emociones y llevar a buen puerto nuestros deseos… Y la mente nos la juega. Siempre acabamos atascados en los mismos pensamientos nefastos, repitiendo las mismas respuestas con los mismos o parecidos resultados: el sufrimiento. Pero, ¿no hay nada que hacer? ¿No hay nada que podamos aprender como cuando aprendimos a “usar” nuestro cuerpo físico para que nos sirviera y pudiéramos hacer con él lo que nos pareciera mejor para nosotros?

Pues sí, sí que podemos aprender a pensar, sí que podemos aprender a usar el potencial de nuestra mente para ser felices. Pero para ello tenemos que darnos cuenta cómo funciona esto del pensar, sentir y hacer. La vida y el mundo que nos rodea nos estimula continuamente con un sin fin de sensaciones, recuerdos, nuevas experiencias, etc., etc. Esos estímulos hacen que nuestro cuerpo emocional responda con emociones de todo tipo, las más de las veces aprendidas en la más tierna infancia en situaciones “parecidas” o algo semejantes, y repetidas y repetidas hasta considerarlas “normales” o adecuadas. Esto genera en nosotros toda la gama de deseos que nos empujan en una dirección u otra, pero sin saber realmente si es eso lo que “queremos de verdad” o si es lo que “nos sale”. Tenemos que darnos cuenta de cómo sucede esto en nosotros en nuestra vida cotidiana, en cada cosa que nos sucede, en cada decisión que tomamos. Y tenemos que hacer todo lo posible, desde ese “darse cuenta”, para intervenir en este funcionamiento, ciego la mayor parte de las veces, hasta hacerlo consciente, lúcido, algo que yo decido hacer.

Si uno no se entera de nada de todo esto, si cualquier cosa que ocurra te hace pensar, vivir, sin que tu conciencia intervenga para nada, entonces tu mente está en lo que los textos llaman KASHIPTA, la mente apasionada, la mente dominada por la influencia de las emociones y los estímulos externos. Hay desde luego un estado de la mente peor aún que este de la mente apasionada, y es MUDHA, la mente dormida, o la expresión de la estupidez o mente en blanco, en la que casi no hay actividad mental, ni tampoco lucidez alguna para darse cuenta de nada. A veces este estado de la mente en blanco se la confunde con el estado de Meditación. Nada más lejos de la realidad, más bien todo lo contrario. Es el extremo opuesto y sí, dicen que los extremos se parecen, pero es solo apariencia. El funcionamiento, y por lo tanto las consecuencias, son completamente diferentes. De esa mente en blanco, dormida, o MUDHA, afortunadamente poco habitual, se pasa al estado de KASHIPTA descrito antes, y que es lo más habitual por otra parte. Es lo que le pasa a la mayoría de las personas en que el funcionamiento de la mente es muy básico, aprenden dos o tres cosas para sobrevivir y “tirar p´alante” y ya está, máquina total. A repetir y repetir los mismos paradigmas, los mismos dichos, creencias, etc., etc. No se cuestiona nada, o muy poco realmente, se es muy maleable, influenciable por los medios de comunicación, líderes de todo tipo, etc.

Cuando uno empieza a darse cuenta de todo esto y sobre todo cuando empieza a hacerle frente, es decir, a no conformarse con que las cosas sean como son (porque no funcionan bien) y se empeña en cambiarse a sí mismo y al mundo con ello, entonces su mente está en VIKASHIPTA. Este estado se caracteriza por el progresivo “desapasionamiento” de la mente de manera que uno se va dando cuenta, cada vez más, de cómo funciona esto. Se empeña en no dejar que la mente siga ciegamente las reacciones emocionales que “salgan” por los estímulos del entorno y se cuestiona todo, a sí mismo y a todo lo que sucede. A veces lo logra y otras veces no, porque el proceso es lento, laborioso…, y costoso. Paciencia y constancia. Ayudan mucho los métodos de autoconocimiento, los trabajos de Crecimiento Personal, Psicología Humanista, Eneagrama, etc. Pero el conocimiento de estas cosas no basta. Hay que estar “presente”, consciente de lo que ocurre en ti, en tu vida, y tomar decisiones a cada momento, haciendo valer esas decisiones. Es todo un entrenamiento, un gran entrenamiento. Un período de paso, de todas formas, porque esto ha de conducirte a que la mente funcione en el estado de EKAGRATHA.

meditación
Nada es imposible al que practica la meditación, con la meditación nos hacemos dueños del universo. Lao Tsé

Fuente: art.com via Tammy en Pinterest

EKAGRATHA, es el estado de la mente en que ésta te obedece, está donde quieres que esté, con absoluta concentración sin dejar que nada ni nadie distraiga la mente de aquello en lo que tú quieres que esté ocupada tu mente. Hasta aquí, casi se podría decir que tu mente no era tuya. Tu mente estaba influenciada por la educación, la religión, la sociedad, los medios, los padres, los amigos, los que no son amigos, TODOS!!! Todos ellos entraban en tu mente sin tu permiso y te pensaban, te vivían! Ahora no, ahora tú decides, tú discriminas qué es lo que quieres que esté formando y pensando tu mente, y por lo tanto, lo que quieres vivir de la vida… TU CONSTRUYES TU VIDA!!! Esta es la mente poderosa, esto de lo que se habla cuando se comenta lo del poder de la mente, etc. Hasta ahí otros tenían poder sobre tu mente y sobre ti. Ahora tú, con el poder de tu mente, construyes tu vida. Tu mente es tu instrumento, está a tu servicio y te sirve para construir lo que quieras que sea tu vida.

Aún hay otro estado de la mente que es la de NIRUDA. En este estado, la mente “parece” que no está; pero al contrario que en la mente en “Mudha”, mente en blanco, en “Niruda” está presente, muy presente, muy lúcida (de LUZ, de Iluminación…), como TESTIGO de todo lo que acontece. Como testigo, no como intérprete, que es lo que siempre hace la mente ordinaria. La mente ordinaria, “Kashipta”, está llena de pre-juicios, creencias, supuestos, etc., que no son suyos. Son de otros o son inventados por la propia mente para su justificación. En “Niruda” por primera vez uno puede “ver” las cosas como son, sin el filtro, el falso filtro que nuestra mente pone casi siempre entre nosotros y nuestra percepción.

Esta es la mente del que está en Meditación. Por eso en los Sutras de Patanjali se dice que el Yoga (la Meditación) se da cuando la mente deja de tener modificaciones (vrittis = pensamientos). Y entonces el Yogui que hasta ese momento se identificaba con lo que su mente le decía, se conoce como es en verdad, lo que de VERDAD ES.

Como es fácil de ver, aunque parecido en apariencia, el funcionamiento y el resultado de ese funcionamiento es bien distinto en un caso (Mudha) y en otro (Niruda). Y para llegar de un estado a otro, practicar, practicar y practicar. El entrenamiento es fundamental. La guía de un Maestro será absolutamente deseable, el desarrollo del conocimiento de cómo funciona el Ser Humano, la práctica disciplinada y la compañía de los que como tú quieren alcanzar esta Meta, será importante, muy importante.

Con el anhelo de que todos los seres alcancemos estas bienaventuranzas,
Kailas

CompartirShare on Facebook60

Camino Directo Hacia Tu Felicidad. Yoga Para Principiantes.

¿Por qué practicar yoga? ¿Cómo comenzar la práctica del yoga? ¿Cómo hacer yoga en casa? Introduce tu Nombre y tu Correo y obtendrás COMPLETAMENTE GRATIS este excelente libro electrónico de Yoga Para Principiantes: “Camino directo hacia tu felicidad interior”. Además, te enviaré un correo cada lunes donde te hablaré de yoga, de técnicas para aliviar el estrés que funcionan, te conatré mi experiencia con la práctica del yoga dentro y fuera de la esterilla y de daré consejos para que conectes con la salud de tu cuerpo y la paz de tu mente.

  • xabier
    xabier dice:

    Sr puede salir del estado MUDHA

  • Zuzel Amelia Gorostiaga
    Zuzel Amelia Gorostiaga dice:

    Me ha encantado este artículo!! Ojalá algún día pueda alcanzar el estado de la mente Niruda. Creo que es maravillo poder mirar nuestros pensamientos como un testigo silencioso, sin interpretarlos. Deberían enseñar en las escuelas más que a llenar la mente de “conocimientos”, algunos de ellos inútiles, a manejar nuestros pensamientos, porque es en la mente donde se amasa la materia prima de nuestra vida y por tanto de nuestra felicidad.

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.