La adicción a la comida

Hola, corazón, hoy tengo un regalo especial para ti: Ana Moreno nos habla de un tema de mucho interés para muchísimas personas: La adicción a la comida (¿Tú uno de ellos?).
Como siempre, quedo inmensamente agradecida a Ana por todo el valor que nos aporta para que tengamos una vida llena de armonía y felicidad. Como se describe ella en su web:
En todo lo que hago busco transmitir la alegría de vivir, lo afortunados que somos de tener acceso a un mundo infinito de posibilidades de crecimiento personal y reparación planetaria.
Aquí te dejo su artículo.
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Un abrazo inmenso,
Namaste
Naylín

la adicción a la comida

“Cuando la mujer no se siente segura para entrar en el pozo sin peligro, no le queda otra alternativa que evitar la intimidad y reprimir y abotargar sus sentimientos recurriendo a adicciones como pueden ser el alcohol o el exceso de comida, trabajo o de celo. Sin embargo, a pesar de sus adicciones caerá periódicamente en el pozo y sus sentimientos aflorarán de manera totalmente incontrolada”.

John Gray.

El estado de ánimo de una mujer, varía. Hay días en que estamos felices y radiantes, deseosas de regalar amor a nuestro alrededor… pero hay otros en que sentimos que el mundo se nos cae encima, que parecemos invisibles, o nos vemos viejas, gordas o anticuadas.
Si tienes pareja, te sientes sola y te preguntas, ¿qué hago yo con esta persona?
Y si estás sin pareja también te sientes sola, pero ahora te preguntas ¿por qué estoy sola? ¡¿Por qué yo?!
Las fluctuaciones en el estado de ánimo se deben a los cambios hormonales que experimentamos durante el ciclo menstrual, y nos afectan a todas las mujeres en mayor o menor grado, aunque seamos dinámicas, confiadas o arrolladoras. La autoestima de la mujer suele variar en un ciclo que va de veintiún a treinta y cinco días, y cada momento del ciclo muestra un estado diferente de ánimo.

Con este artículo, extraído de mi libro “Hambre de amor”, quiero compartir contigo trucos, ideas y buen humor, para que aprendas a desengancharte de esos alimentos que te tienen, por decirlo de algún modo, atrapada.

Una de las maneras en que se manifiesta la insatisfacción vital y el olvido de que somos amor en estado puro es a través de la adicción a la comida. Al engancharnos al consumo de determinados alimentos, nos estamos volviendo adictas al efecto que produce en nosotras la alteración de la química cerebral que causan las sustancias que estos alimentos contienen. El efecto es normalmente la desconexión de la realidad, es decir, que estos alimentos nos ayudan a anestesiar nuestro dolor emocional, evadiendo los sentimientos de insatisfacción para protegernos del sufrimiento.

Existen alimentos primarios y alimentos secundarios. Los primarios son los alimentos de los que vivíamos cuando éramos niños, siendo la comida secundaria. Los alimentos primarios nos alimentan, pero no vienen en platos. Algunas cosas, como por ejemplo, una práctica espiritual profunda, una carrera inspiradora, algún ejercicio físico diario que realmente disfrutemos o una relación abierta y compasiva; todo lo que alimenta nuestro espíritu es considerado una alimento primario. Mientras más alimentos primarios recibamos, menos dependeremos de la comida, que es la nutrición secundaria.

Un tanque emocional vacío se describe como un estado de hambre, enfado, soledad y agotamiento. Nos enganchamos a alimentos secundarios que nos perjudican y los utilizamos de manera inconsciente para castigarnos pues después de ingerirlos nos encontramos mal o engordamos.

¿Qué por qué nos castigamos? Nos castigamos por no ser las mujeres perfectas según nuestro ideal de mujer. Un ideal social que varía según en qué país del mundo te encuentras, así como con las épocas de la vida. El ideal social para una mujer joven andaluza de los años cuarenta no es el mismo que el del año 2015. Asimismo tampoco coincide el ideal de belleza para una chica oriental que, por ejemplo, se protege de la luz solar para estar pálida, que para una española que se tuesta al sol cada verano para estar morenita.

Seguimos creyendo en la ilusión de un cuerpo perfecto y en que no somos lo suficientes o lo suficientemente buenas para que nos quieran, y precisamente la adicción a la comida nos aleja de ese ideal de cuerpo perfecto y perpetúa ese sentimiento de inadecuación.

Hoy en día la mayoría de las mujeres saben cómo hay que comer, pues hay información en todas partes. Y si no, dispones de información extensa en mi libro “Flexivegetarianos” publicado por esta misma editorial. Sabemos qué alimentos nos benefician y cuales nos dañan. La dificultad reside en que, aun sabiéndolo, los seguimos comiendo.
Uno de los grandes errores que cometemos cuando queremos desengancharnos de los alimentos a los que somos adictas es que a menudo nos empeñamos en tirar de la fuerza de voluntad y nos imponemos metas muy elevadas y estrictas que no somos capaces de alcanzar.

¡Desde mañana dejo el café! ¡Ya nunca más comeré estas galletas!

El café y las galletas cumplen la función de anestesiar nuestro dolor emocional, así que dejar de consumirlos implica un doble desenganche: el físico, por la adicción corporal a sus efectos químicos, y el emocional, por la adicción a ese estado de aturdimiento emocional que nos produce su consumo (aunque no seamos conscientes de ello).
Pasamos días en los que somos capaces de no comer los alimentos que nos prohibimos, pero de pronto… avanza el ciclo menstrual, cambia la luna, tenemos un mal día, alguien nos los ofrece o era lo único disponible y… ¡cómo no lo vamos a comer! Así que acabamos comiéndolo y además lo hacemos en gran cantidad, satisfaciendo un deseo reprimido. Y como sabemos que no nos beneficia comerlo, después nos sentimos culpables por haberlo hecho y confirmamos nuestro mayor temor: que no somos lo suficientemente buenas.
Esto se repite una y otra vez y, como consecuencia, nos vamos desgastando, frustrando y nuestra autoestima se resiente.
Sólo es posible romper este ciclo de una manera: Abandonando la meta. Pero este desenlace no nos hace crecer ni nos satisface.

Entonces ¿cómo dejar de tomar aquello que no queremos comer, como por ejemplo el café, el queso, las harinas refinadas, los dulces, el chocolate… pero sin necesidad de apoyarnos en la fuerza de voluntad ni en la disciplina o el autocastigo, sino de forma pacífica y en armonía con nosotras mismas, desde el amor propio y el autocuidado?

la adicción a la comida

Primero de todo, déjame que te cuente una historia…

Ocurrió en la isla de Lanzarote, que visito mucho porque me encanta, casi al comienzo de mi viaje sabático. Estaba paseando de noche, sola, entre las casas de un pueblecito a la orilla del mar. Hacía una noche muy hermosa, todo estaba en calma, sólo se oía el sonido de las olas chocando contra las rocas del acantilado.

De pronto, vi un perro blanco a lo lejos, muy bonito, y me sonreí pensando que en cuanto pasara por su lado lo iba a acariciar. Cuál fue mi sorpresa, que de pronto el perro, que después supe que en realidad era una perra, vino corriendo hacia mi enfurecida, saltando y ladrando sin parar.
Intenté gestionar mi miedo, por aquello que dicen de que los perros te muerden cuando “te huelen el miedo” y me quedé parada, inmóvil, respirando lo más tranquilamente que pude.
Su dueño, un anciano que estaba casi a 200 metros de distancia, empezó a gritarle para que me dejara y volviera con él, y la perra parecía que le iba a hacer caso… hasta que pasó un coche y salió corriendo detrás de él, ladrándole, si cabe, más fuerte que como me había ladrado a mí.
Cuando el coche desapareció en la lejanía, la perra, exhausta, al fin obedeció los gritos de su dueño y volvió lentamente hacia él.
Yo, que estaba perpleja observando el espectáculo, poco a poco había reanudado la marcha en dirección hacia donde estaba el dueño de la perra. Al pasar cerca de él le dije:

– “¡Vaya carácter que tiene su perra!”.

Y él me contestó:

– “Hay una explicación, tengo aquí a 6 cachorros”.

– “¡Vaya!”, pensé, “esto es realmente una buena explicación”. Sin darme tiempo a seguir pensando, el dueño añadió:

– “Están aquí mismo, ¿quieres verlos?”.

– “¡Sí!”, dije yo, “me encantaría”.

Así que abrió la pequeña cancelita de madera que daba paso a su casa y entré. Me señaló el garaje, que tenía la luz encendida y cuya puerta estaba abierta. Caminé hacia allí y dentro pude ver una gran caja de cartón con 6 preciosos cachorrillos temblorosos.

– “¿No me hará nada?”, pregunté. Pero la perra ahora estaba tranquila, me dejó acariciarlos cuanto quise.

El señor me explicó que había llevado a la perra al peluquero (era una especie de caniche grande, perdón pero no entiendo de razas de perros) una tarde en que la perra tenía un “mal día”, lo que entendí que significaba “que estaba en celo”. Y que en un momento en la sala de espera… ¡pasó! (lo que significaba que la perra se quedó preñada).
También me explicó que había tenido 7 cachorritos y que ya se habían llevado al macho para adoptarlo, ahora quedaban 6 hembras. “¡Dios mío!”, pensé, “6 hembras de “chucho”, ¿qué va a hacer este pobre anciano con ellas?, ¡esto es un verdadero problema!”.
Como leyendo mis pensamientos, el anciano me dijo:

– “Pero las voy a colocar a todas enseguida, porque las hembras son mejores que los machos”.

Yo sinceramente dudé de tal hazaña, porque si tienes un macho, no te trae 7 cachorros a casa en un descuido, pero con una hembra, estas cosas, como puedes comprobar con la historia que te estoy contando, pueden pasar.
Después de acariciar a las crías un buen rato me marché. Como el señor vio mi amor por los animales le debí caer simpática y me invitó a volver a acariciarlas cuando quisiera.
A los tres días volví a dar otro paseo por la zona y me acordé de visitar a mi nuevo amigo y a sus perritas. Cuando llegué, el anciano me recibió muy simpático y ante mi gran sorpresa me enseñó una sola cría.
Había conseguido que todas las demás fueran adoptadas ¡en tan solo 3 días!

– “Y ésta”, dijo, “ésta es muy flaquita, he decidido que me la voy a quedar y yo la saco adelante”.

la adicción a la comida

¿Quieres saber por qué te he contado esta historia?

Esta historia me sirvió para aprender tres cosas…

La primera. ¡Nunca lleves a tu perra al peluquero cuando esté en celo!

La segunda. Todo tiene una explicación. La perra me ladraba porque estaba custodiando unos cachorritos, sólo dejó de ladrarme cuando su dueño mostró confianza hacia mí.
Por eso te propongo es que analices cual es la explicación de tu adicción dietética. Y para ello, hazte la siguiente pregunta:

¿Cuándo comes eso que no quieres comer? ¿Es en momentos en los que estás aburrida, triste, ansiosa, cuando te sientes sola, o por ejemplo cuando te has enfadado con alguien? Para este fin te servirá llevar un registro de alimentación diaria en el que anotarás todo lo que comas y cómo te sientes física y emocionalmente justo antes de comer. De este modo podrás relacionar tus emociones con tus elecciones dietéticas.

Y la tercera. Nuestras creencias determinan nuestra realidad. Mi amigo de Lanzarote estaba convencido de que encontrar familia de adopción para una perra era más fácil que para un perro, y por tanto, la encontró.
¿Por qué? Porque cuando crees que algo puede ocurrir, ocurre, porque tu mundo es el reflejo de ti, nada que no esté en ti puede ocurrir en tu mundo. Es una de las bases de la mecánica cuántica, y tiene que ver con el Principio de Incertidumbre de Heisenberg que afirma que el simple acto de observar cambia lo que se está observando.
Por eso…

Si piensas que no vas a conseguir desengancharte de la comida, mejor pasa al siguiente capítulo, porque como no vas a poner en práctica lo que vas a leer pensarás que mis sugerencias no te sirven. Puedes hacer dos cosas: Dejar de leer e invertir tu tiempo en otra actividad más apetecible o cambiar tu creencia limitante y darte la oportunidad de desactivar tu adicción dietética.

Si decides dejar de leer este capítulo e invertir tu tiempo en otras cosas, pasa directamente a ellas…
Si decides comprometerte a cambiar tu creencia limitante y darte la oportunidad de desactivar tu adicción dietética, sigue leyendo…

Según el autor Paul Ferrini, cuando queremos evitar sentir el dolor de nuestra alma lo negamos principalmente de 4 maneras:

1. Poniéndonos la máscara.

2. Metiéndonos en nuestro cascarón.

3. Haciéndonos adictos a las sustancias que lo enmascaran.

4. Intelectualizando nuestros sentimientos, es decir, racionalizándolos para no sentirlos.

la adicción a la comida

A continuación voy a compartir contigo 3 claves prácticas para desactivar las adicciones dietéticas:

 

CLAVE Nº 1. Tratar el síntoma no funciona. Sólo funciona tratar la causa.

¿Te has planteado por qué no eres capaz de dejar de comer ese alimento que no quieres comer?

¿Te has planteado por qué una simple galleta o bolsa de patatas fritas es más poderosa que tú?
¿Te acuerdas de la historia del piloto rojo que se encendía en el salpicadero del coche? Imagínate que vas conduciendo tú el coche y, de pronto, observas que se enciende la luz roja en el salpicadero. ¿Qué será esa luz?

– Opción 1: Sigues conduciendo, te da igual que haya un testigo rojo.
– Opción 2: Te molesta ese testigo rojo, paras y quitas el fusible, no lo quieres ver.
– Opción 3: Te ocupas de tu integridad. Paras y consultas en el manual de mantenimiento a qué corresponde este piloto rojo.

Cuidado, muchas personas creen que por saber a qué corresponde el piloto, ya lo han desactivado.

– Opción 4: Una vez que sabes a qué corresponde el piloto tomas las medidas oportunas y arreglas o mandas arreglar el coche.

No se trata de luchar contra las patatas fritas o contra las galletas, se trata de averiguar por qué un simple alimento, que no tiene consciencia y que es diminuto, es capaz de hacerte perder el control y dominar tu vida.
Si has elegido la opción nº 4, toma un papel y escribe en el comienzo de la hoja (mejor si te compras un precioso cuaderno y lo destinas a escribir en él tus sentimientos, así como el resto de ejercicios que te propongo más adelante):

¿Qué actitud/es elijo cuando se enciende mi piloto rojo?

Tu actitud puede ser comer chocolate, patatas fritas, salir hasta las tantas y fumar o emborracharte, fumar porros… e incluso otras adicciones como hacer ejercicio o ligar compulsivamente, ir de compras, refugiarte en el ordenador o en las conversaciones escritas a través del móvil…

Una vez respondas a esta pregunta, escribe la siguiente:

¿Qué función cumple este piloto rojo en mi vida?

Si comes de más y dejas de sentir aburrimiento, soledad, autocompasión o cualquier otra manifestación del miedo durante el rato que sigue a haber comido, has conseguido desconectar de tu emoción. Es una manera infantil de evitar el sufrimiento, porque el efecto de la droga se pasa. Tendrás que ir a por más.

Quizá también tengas miedo de brillar porque si brillaras y fueras la mujer que puedes ser, es posible que tuvieras que enfrentarte a envidias, críticas… o a un éxito arrollador con personas que te admiren y para el cual no te sientes preparada.
Por favor, detente en este punto. No sigas leyendo. Si tienes algún tipo de adicción, no sólo dietética, debes estar sufriendo mucho. En el primer capítulo hablamos de que tu único cometido es amarte. En este momento te estoy brindando la oportunidad de que lo hagas. ¿Qué función cumplen esas adicciones en tu vida?
Escribe la respuesta.

Si ya sabes cuál es esa función, entonces escribe la siguiente pregunta:

¿De qué manera amorosa puedo (yo) cubrir la función que hasta ahora cumple la adicción?

Por favor dedica el resto del día a responder a esta pregunta. He aquí la manera de liberarte de tu adicción dietética.

Ejemplo. Imagínate que tu piloto rojo es la soledad. Comes de más (actitud que elijes) cuando te sientes sola y aburrida, con la función de llenar tu vacío emocional. La manera en que puedes cubrir ese vacío, esa soledad, no es comiendo o buscando alguien para que esté contigo, sino llenando tú misma tu soledad.
Parece una paradoja, ¿cómo una persona que está sola puede llenar su soledad?
La solución es la aceptación de tu vida tal y como es en este momento, sin querer huir de ella, como hacías hasta ahora con la anestesia de la adicción. La solución es abrazar lo que es y sentir tu vida y tu soledad sin resistencias. Puede darte mucho miedo pero, por experiencia propia puedo decirte que es un miedo infundado, porque cuando te dejas sentir, el miedo desaparece y es cuando por fin encuentras la paz. Se trata de observar lo que sientes y no enredarte con la película que te cuentas. Y decir: “Me siento sola, oh soledad, te reconozco. Ya te he sentido antes”. Y seguir presente en lo que estés haciendo.
Un vacío no se llena con comida o con actividades, un vacío se llena cuando lo aceptas y te permites sentir dicho vacío, cuando te entregas al sentimiento de la soledad.
Esto mismo vale para cualquier emoción: Celos, envidia, culpa, arrepentimiento, inseguridad…
¿De qué manera amorosa puedes (tu) cubrir la función que hasta ahora cubre tu adicción?

 
 
CLAVE Nº 2. No a las restricciones dietéticas: Se trata de encontrar el punto medio entre decirse “sí a todo” o prohibirse cosas.

Vamos a hacer un ejercicio: No pienses en un burro volando…


¡Te dije que no lo pensaras! ¿Por qué lo has pensado?

¡Es inevitable! Cuando te prohíbes algo, tu cerebro tiene presente esa prohibición de manera permanente.
Prohibirse algo que una quiere es un acto de desamor hacia una misma. Se trata de encontrar el punto medio entre decirse “sí a todo” o prohibirse cosas. No tiene que haber alimentos prohibidos en tu dieta, más allá de que elijas voluntariamente restringir el consumo de algún alimento por gusto, por religión, por ética o por salud, como hacemos los vegetarianos. Puedes seguir comiendo galletas, patatas fritas cuando lo desees, siempre y cuando su función sea la de alimentarte y no la de evadirte de tus emociones.
Del mismo modo, y por si acaso se te plantea la duda, considero que tener a tu lado una pareja a la que amar y que te ame es correcto, de lo que hemos de huir es de utilizar la pareja para que nos dé el amor que nosotras no sabemos darnos.

 

CLAVE Nº 3. ¿Qué le darías para comer a la persona que más quieres?

Como decía, todo lo que reconocemos en el mundo tiene un origen en nuestro interior. Podemos apreciar la belleza porque somos bellas, ¿te acuerdas?

Este es el Principio de Correspondencia del Kybalión: “Como es adentro es afuera, como es afuera es adentro”.
El Kybalión es un documento del Siglo XIX que recoge las enseñanzas de Hermes Trimegisto, que datan del antiguo Egipto anterior a la época faraónica. La leyenda cuenta que Hermes Trimegisto fue guía de Abraham.
Todo lo que vemos es un espejo de nosotras. Como dice el Principio de la Incertidumbre de Heisenberg del Siglo XX, nuestro mundo refleja nuestro estado interior. Tus relaciones con otras personas son un reflejo de aspectos tuyos que están siendo expresados en tu propio microuniverso.
Los sucesos cotidianos son los que despiertan nuestras emociones, pero el dolor que sentimos por ellos viene del pasado, de heridas abiertas que aún no hemos sanado. En realidad, nunca sufrimos por lo que creemos.
Quienes viven una vida próspera y abundante llena de belleza, paz y felicidad han logrado sanar su pasado y alinearse con su propia esencia del amor. Su mundo lo manifiesta.

Si tu mundo manifiesta una adicción dietética, es decir, una conducta que te hace daño, estás aceptando que no mereces tu amor. Tu amoroso ser interior está llamando desesperadamente tu atención para que hagas un cambio.

Cuentan que un caminante pasó por un pueblo en el que había una sola casa, en cuya puerta se encontraba un perro aullando sentado a los pies de su amo.

– “Buen hombre, ¿qué le pasa a su perro?”, preguntó el caminante.

– “Que está sentado sobre un clavo”, dijo el señor del pueblo de sólo una casa.

– “Pero ¿y por qué no se levanta?”, inquirió de nuevo el caminante.

– “Porque aún no le duele lo suficiente.”

Quizá permites todo este sufrimiento para poderte sanar, pero por favor, no esperes a que te duela lo suficiente.
Querer cambiar una conducta y no su causa es tan absurdo como querer construir una casa por el tejado. Donde tienes que incidir es en amarte más, y sólo puedes amarte cuando sabes quién eres.

Recuérdate cada día que tú eres y estás hecha de amor. Que eres un ser espiritual llena de luz jugando a pasar una temporada en la tierra para experimentar el plan de tu alma. El amor propio es una elección que tiene que ver con tu actitud de presencia ante tu propia esencia y no con tus circunstancias.

¿Qué le darías para comer a la persona que más quieres? ¿Alimentos que le nutran o alimentos que le hagan daño?

El abc del amor: PUNTOS PRINCIPALES PARA RECORDAR

– Una de las maneras en que se manifiesta la insatisfacción vital es a través de la adicción a la comida, al efecto que produce en nosotras la alteración de la química cerebral que causa el consumo de las sustancias que estos alimentos contienen.

– Seguimos creyendo en la ilusión de un cuerpo perfecto y en que no somos lo suficientemente buenas para que nos quieran, precisamente la adicción a la comida nos aleja de ese ideal de cuerpo perfecto y perpetúa este sentimiento de inadecuación.

– Uno de los grandes errores que cometemos cuando queremos desengancharnos de los alimentos es tirar de la fuerza de voluntad imponiéndonos metas muy elevadas y estrictas que no somos capaces de alcanzar.

– Nuestras creencias determinan nuestra realidad: Si crees que no puedes erradicar tu adicción dietética, no podrás.

– Se trata de encontrar el punto medio entre decirse “sí a todo” o prohibirse cosas. Puedes seguir comiendo lo que desees, siempre y cuando su función sea la de alimentarte y no la de evadirte de tus emociones.

− Si tu mundo manifiesta una adicción dietética, es decir, una conducta que te hace daño, estás aceptando que no mereces tu amor. Tu amoroso ser interior está llamando desesperadamente tu atención para que hagas un cambio.

Pasa a la acción: EL CONOCIMIENTO SÓLO SE INTEGRA CUANDO SE PRACTICA

Para integrar la lectura de este capítulo en tu vida te propongo una adivinanza:

“Hay 3 pájaros en la rama de un árbol y 2 de ellos deciden saltar. ¿Cuántos pájaros hay ahora en la rama?”

Solución: Sigue habiendo 3 pájaros en la rama, porque no basta con decidir algo, hay que llevarlo a la acción.
Hoy has plantado la semilla para que puedas relacionarte de forma amigable con los alimentos que crees que te quitan la paz; has aprendido que la paz no te la puede quitar nada ni nadie externo porque tú eres paz, y que de ti misma depende que esta semilla germine.
Si aún no lo has hecho, pasa a la acción primero dando respuesta a las preguntas que se plantean en este capítulo:

–  ¿Cuándo comes eso que no quieres comer? ¿Es en momentos en los que estás aburrida, triste, ansiosa, cuando te sientes sola, o por ejemplo cuando te has enfadado con alguien? Para este fin te servirá llevar un registro de alimentación diaria en el que anotarás todo lo que comas y cómo te sientes física y emocionalmente justo un poco antes y después de comer. De este modo podrás relacionar tus emociones con tus elecciones dietéticas.

–  Tratar el síntoma no funciona, sólo funciona tratar la causa: ¿Cuál es tu piloto rojo? ¿Qué función cumple en tu vida la adicción y de qué manera amorosa puedes (tu) cubrir la función que hasta ahora realizaba?

–  ¿Qué le darías para comer a la persona que más quieres? ¿Alimentos que le nutran o alimentos que le hagan daño?

–  ¿Cuánto tiempo inviertes al día en cuidarte? Si es menos de media hora es urgente que lo amplíes. Elegir desde el amor a ti misma tiene un coste: tu tiempo. Régalate a tí misma tu propio tiempo y trátate como a la persona que más quieres.

Más ideas para pasar a la acción:

– Pasa un fin de semana a solas contigo misma
– Come sano
– Ponte todas las mascarillas del mundo en tu piel
– Depílate
– Organiza tus armarios. Ordena los cajones. Los de la cocina también, y tira esos restos o esos alimentos dañinos. – Limpia tus zapatos
– Habla largas horas por teléfono con esa amiga a la que hace tiempo que no ves
– Lee ese libro que tienes olvidado
– Toma el sol
– Escribe en tu diario
– Date un baño de espuma e hidrata bien tu piel
Cocina tu plato preferido
– Si tienes un animal, acarícialo mucho
– Déjate ayudar

Si has llegado hasta aquí, siento que la alimentación es un tema que realmente te interesa.
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Con amor,
Ana Moreno

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Ana Moreno

Sobre Ana Moreno

"Se puede trabajar en algo apasionante, que genere armonía y felicidad, y vivir de disfrutar aportando valor al mundo. En todo lo que hago busco transmitir la alegría de vivir, lo afortunados que somos de tener acceso a un mundo infinito de posibilidades de crecimiento personal y reparación planetaria." - Más información sobre mi curso online Para Vegetarianos Muy Verdes.

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