Sobre la felicidad. Estamos condenados a SER felices

Monte Kailash
Monte Kailash

Crédito de la foto: snotch via Compfight cc

Cuánto no se habrá escrito, cantado, hablado sobre la Felicidad… Espero con mi aportación, dar un poco más de LUZ sobre el tema, porque parece ser que todo el mundo la persigue (la Felicidad) y que conseguirla se hace muy escurridiza y aunque la obtengas, muchas veces, la sola idea de perderla ya te hace infeliz… Ante todo y como siempre, considerar la FELICIDAD, sí con mayúsculas, como un estado de Conciencia. Sí, algo a lo que nuestra Conciencia puede (debe) acceder y que sin llegar a ello, lo único a lo que podemos aspirar es a pequeños, o no tan pequeños, pero finitos (es decir, condenados a desaparecer), retazos de felicidad (sí, esta con minúsculas…).

Cuando venimos al mundo, salvo raras excepciones, que las hay desgraciadamente, somos AMADOS. Se nos quiere por el mero hecho de haber venido al mundo, por estar ahí, por ser. Como sea que seamos, da igual, se nos quiere. Este “paraíso” no tarda en desaparecer. No pasan muchos meses hasta que se nos van poniendo una serie de “condiciones” para que se nos siga queriendo… “No hagas eso”, “no hagas aquello”, “si haces tal cosa, no te quiero”, “pórtate bien…”, etc., etc. Claro es el proceso de educación (“educastración” que dirían algunos) o socialización con el que nos van poniendo “condiciones” para ser tenido en cuenta, para que se ocupen de nosotros, para que nos quieran, etc. Y claro nuestra vida, nuestra supervivencia, depende de ello! Pasamos en poco, muy poco tiempo, de estar unidos al SER que somos y sentirnos amados siendo como sea que seamos, por lo tanto FELICES, a estar “desconectados”, preocupados por lo que “tengo” que hacer para que me quieran y se ocupen de darme de comer, de limpiarme el trasero, de que me achuchen…, por lo tanto, angustiados, infelices! Bajo nuestros pies, y puede que aún ni siquiera hayamos dado nuestros primeros pasos, se abre el vacío, el vacío existencial. Tratando de cumplir con ese acondicionamiento familiar, social, educacional, vamos adoptando roles o personajes (personalidad) que nos sirven para salvar los muebles, para ir tirando y ganarme las lentejas emocionales, es decir, para ganarme mi sustento emocional, lo que me hace sentirme querido, seguro. Este “disfraz” que me construyo para salir adelante puede tener tres características principales: la de convertirme en lo que los demás quieren (soy el/a niño/a bueno/a que quieren que sea), esto es “ir a la buena”; hago todo lo contrario porque ni así consigo que me quieran o hagan caso (el/a niño/a rebelde que: a falta de pan, buenas son tortas…), lo cual es “ir a la contra”; y el/a que “él/la se lo guisa, el/la se lo come” (como ni a las buenas ni a las malas me hacen caso, me arreglo solo/a), esto es que se aísla y se hace autosuficiente… Pero cualquiera de las opciones son solo un apaño, te ayudan a sobrevivir, pero no te sirven para VIVIR, para vivir con plenitud, SER FELIZ!!!

La Felicidad, como el Amor, no son unos sentimientos, son estados de Conciencia. Son algo a lo que nuestra Conciencia puede y debe llegar a acceder. Una percepción, una comprensión, un sentido de las cosas que uno debe conquistar en su Conciencia. Eso es llegar al Cielo. Y lo demás, ya sabéis, es el infierno, aunque tengamos pequeños (o no tan pequeños) ratos de felicidad o bienestar. Podemos tener sentimientos y emociones agradables, pero eso no es la felicidad, son solo “buenos momentos”, y menos mal que los hay porque si tuviéramos que esperar a llegar al cielo para sentirnos bien…, apaga y vámonos!

Y cómo pasamos entonces de esos pequeños momentos de felicidad que se pueden ir haciendo más o menos frecuentes y con ello más llevadera la vida, a la plenitud y la FELICIDAD???

Bueno, primero está desde luego el conocimiento. Tendremos que desarrollar el conocimiento suficiente para darnos cuenta de cómo funciona nuestra personalidad, nuestro ego. Lo que hemos construido para “ir tirando”, para sobrevivir en medio de esta jungla de sentimientos y emociones cruzadas que tan difícil es a veces de sobrellevar, verdad? Tendremos que aprender a identificar los juegos emocionales de los que somos nuestras propias víctimas y ver también cómo los paradigmas mentales o ideas insanas acerca de nosotros mismos y del mundo que nos rodea los alimenta, haciéndonos caer en el sufrimiento una y otra vez… Tendremos que aprender a ser astutos y no dejar que nuestra mente nos engañe y nos la juegue como siempre, tendremos que “optimizar” nuestra personalidad para que nos sea más saludable, que la intensidad del conflicto interno vaya disminuyendo, que nos haga sentirnos en paz, por lo menos… Aparte del conocimiento de la personalidad, la práctica disciplinada de técnicas como las de Pranayama que en cualquiera buena Escuela de Yoga se enseña, ayudarán mucho a ser capaces mantener la calma, para poder “observar” mejor, ser capaz de ver con claridad. Pero no basta con el conocimiento; si ese conocimiento no se lleva “a la calle”, no se vive, poniendo atención y “dándote cuenta” de lo que haces a cada momento, no vale!!!, no vale para nada! El conocimiento y la observación te permitirán el entendimiento necesario para que te “perdones” las faltas, para que hagas la paz contigo mismo y al mismo tiempo, con los demás, y así la tensión, el conflicto YA pierde mucha fuerza… En este proceso de observación y conocimiento ya hay un trabajo que se está realizando; si además lo acompañas con las prácticas, con la disciplina, como he dicho antes, mejor aún, y surgirá el deseo de superar todo eso. El anhelo de aspirar a algo mejor, superior, la VERDAD, el SER.

Ahí ha de intervenir la instrucción directa del Maestro y la compañía de buena gente que te ayude y te acompañe en este proceso de distinguir la personalidad o ego de la Verdad o SER que eres en realidad, y alinearte cada vez más con el SER, con el Atman, con la verdadera esencia del Ser Humano y de todo cuanto existe. Y la MEDITACIÓN, que es lo único que nos puede llevar a descubrir lo que somos realmente y a identificarnos con ello y no con la personalidad cambiante y perecedera. Esto es lo que es Meditar, descubrir e identificarnos con nuestra verdadera Esencia, hacernos conscientes de ello y convertir eso que descubrimos en la Realidad de nuestra existencia, viéndolo, percibiéndolo también en todo cuanto existe. Para ello, además de la instrucción del Maestro y la compañía de los Dasas o Servidores, habrá que trabajar. Usar las herramientas más apropiadas (Pranayama y Mantras) para que la Energía (Shakti) se modifique en nosotros, alcanzando cada vez más elevados estados de Conciencia o percepción más Espiritual. Otra vez, disciplina, disciplina, disciplina. Ya sé que igual esto no gusta a muchos, pero es lo que hay, al menos es lo que yo conozco, practico y veo que me sirve. Sé que hay mucho “juego” con la Meditación, hay muchas técnicas, muchas maneras de meditar y muchos “beneficios” con estas cosas (que si la presión arterial, que si la ansiedad, que si el cerebro…). Todo esto puede estar muy bien y ser muy útil, pero no es meditar. Meditar es percibir al SER que soy y convertirlo en la Realidad de mi vida, de mi existencia. Y ahí no hay música, ni campanillas, ni lucecitas que valgan. O percibes la Verdad de ti mismo y de todo cuanto existe, y funcionas, vives, desde ahí, o no hay Meditación. Todo lo demás, está bien, puede servir para entrenar, para estar en mejores condiciones para hacer este trabajo, pero no confundamos los medios con la Meta…

Ese estado de Conciencia donde se distingue la personalidad o ego, del SER o la Verdad Inmutable, es Sabiduría. Y solo de ese estado de Sabiduría puede surgir el AMOR y la FELICIDAD. El AMOR que nos hace sentirnos UNO con todo cuanto existe porque he descubierto que lo que hay en mí, está en todas partes, porque veo que TODO ES UNO. Y eso me hace FELIZ, ya no “necesito” lo que los demás me puedan dar, porque los demás y yo somos UNO y yo tengo TODO lo que los demás tienen. Hay quien dice que ser feliz consiste en hacer lo que “debes” (lo que es justo y necesario), queriéndolo hacer. Lo difícil es “saber” lo que es justo y necesario… Pero si estás en la percepción de la Verdad, en contacto consciente con tu más pura Esencia, todo lo que hagas será lo justo y necesario, y querrás hacerlo, con toda tu voluntad, no porque necesites agradar a alguien o quedar bien para nadie, sino porque es lo que tiene que ser (hágase TU voluntad, no la mía). Eso se llama RENDICIÓN, y solo está al alcance de las Conciencias y Voluntades más elevadas que el género humano ha dado de sí a lo largo de su historia… Y si no estamos ahí, pues a trabajar para poder estarlo cuanto antes, porque es ahí a donde vamos. Esa es la Meta a la que aspiramos, lo sepamos o no, incluso lo queramos o no. Por eso digo que: Estamos condenados a SER felices.

OM SHANTI.
Kailas.

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