El Código del Garbanzo: Ocupémonos más del ser y menos del sexo.

Muy agradecida a mi amiga Natalia Gómez del Pozuelo, por brindarnos su sabiduría en este artículo que habla sobre su libro: El Código del Garbanzo. Que lo disfrutes.
Namaste
Naylín

Hoy celebramos el día de la mujer trabajadora y Naylin me ha invitado a hablaros de ello porque acabo de escribir un libro sobre el tema:

El código del garbanzo

El-código-del-Garbanzo

¿Habéis pensado en por qué existe este día? Supongo que hasta que no haya una verdadera igualdad de oportunidades es necesario mantenerlo, pero ¿tiene sentido?

Por un lado, dividimos entre mujeres y hombres. ¿Es que los hombres no trabajan?

Por otro lado, dividimos entre las mujeres que trabajan y las que no. ¿Es que cuidar, cocinar, proteger, gestionar y un larguísimo etcétera no es trabajar? A mí me parece que no solo lo es, sino que tiene una importancia vital para la sociedad.

Pero trazamos líneas que dividen, separamos a los que se encuentran en un lado y en otro de esa línea excluyente, y esas líneas tienden a clasificar los elementos que han quedado en el mismo lado con una misma etiqueta; de esa forma el cerebro presupone que esos elementos son iguales entre sí.

En el ejemplo que nos ocupa, al trazar la línea, se producen dos efectos: divide a las mujeres de los hombres, presuponiendo que son muy distintos, y parece definir que todos los hombres entre sí y todas las mujeres entre sí, tienen las mismas características, o unas muy similares. ¿Creéis que eso es cierto?

Como comento en El código del garbanzo:

“¿De qué sexo es cuidar de la prole? ¿Y desear hacer algo que tenga sentido en los sesenta años que no tienen que ver con la crianza de los niños? ¿Crees que la curiosidad y las ganas de aprender son masculinas o femeninas?

He descubierto que no se trata de trazar líneas que dividen, sino de integrar, no es necesario que haya una cara o una cruz, se puede pensar de forma circular.

La carencia de valores femeninos en la empresa es algo que de forma sutil ha apartado a las mujeres del entorno profesional, sería circular que estos valores se hagan un hueco en la empresa para que las mujeres no tengan que darse la vuelta y dedicarse a otra cosa, y sería circular tener más en cuenta lo masculino y respetar sus derechos en el hogar para que los hombres puedan integrarse en él.

¿Hay tanta diferencia entre lo profesional y lo personal, lo global y lo local, lo femenino y lo masculino? No tiene por qué haber barreras, nosotros las ponemos, las somos.

Me he dado cuenta de que ser hombre no excluye ser mujer, tal vez solo en lo genital, y no siempre, creo más bien que alternamos entre uno y otra en función de los momentos y de con quién estamos, todo ello forma parte de nosotros. Lo masculino y lo femenino no son dos, son uno, algo íntegro que está en todos.”
Las personas que practicáis yoga y/o alguna forma de meditación, seguro que habéis sentido en vosotros la integración, la unión del ser con lo de dentro y lo de fuera; yo soy meditadora desde hace algo más de cuatro años y en mi caso, en algunos momentos siento la “completud”, lo redondo, lo total.

De eso va El código del garbanzo, de la necesidad de aplicar el pensamiento circular en vez de un pensamiento que traza líneas, que divide entre hombres y mujeres, entre mujeres que trabajan fuera de casa y las que se dejan la piel cuidando a los suyos sin recibir ningún salario a cambio.

Como cito en el propio libro, la filósofa orientalista especializada en la no dualidad, Mónica Cavallé, dice:
“Reconocer nuestro fondo está más allá de todo rol particular y de todo guión aprendido. A ese nivel ya no somos hombre ni mujer, sencillamente somos. En ese ámbito esencial no necesitamos definir nuestra condición y nos limitamos a ser, sólo en él somos plenamente hombre o mujer- como la rosa es rosa y el niño es niño, sin “pretender” serlo, sin necesidad de ajustarse a ninguna imagen de sí mismos, siendo, sencillamente, en libertad, lo que somos.”

Pero aunque el tema parezca solemne, en realidad es divertido. Como dice Ka, protagonista del libro: “los manuales son muy aburridos, a la gente le gustan las historias”.

Por eso, mi propuesta es:

Ocupémonos más del ser y menos del sexo.

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Naylín Núñez

Sobre Naylín Núñez

Soy Naylín Núñez, creadora de este blog de yoga para principiantes, destinado a las personas que quieren conectar con la salud de su cuerpo y la paz de su mente. Cada artículo que publico está lleno de amor, y lo hago pensando en ti, en lo mejor que puedo darte, mostrarte o guiarte para que tus inicios en esta ancestral práctica sean tan maravillosos como mereces.
  • MrsBean
    MrsBean dice:

    Qué interesante Naylín, como siempre muchas gracias!! En mi blog tienes un regalito, pásate cuando puedas que sé que estás lejos y espero que estupendamente, ya nos contarás. Un abrazo!

    • Naylín Núñez

      Hola, corazón!
      Muchísimas gracias a ti y gracias también por darnos a conocer tu blog y también esos que sigues que pones en la lista, que están todos muy interesantes.
      Un abrazo muy grande!
      Namaste
      Naylín

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