Ego, dinero y yoga

yoga-dineroA lo largo del tiempo, muchas veces hemos visto cómo la tradición ha planteado la incompatibilidad del dinero con cualquier sistema de desarrollo espiritual como pueda ser la Ciencia del Yoga. Sin embargo, hemos visto también que una cosa es la teoría y otra la práctica, al observar cómo demasiadas veces los que se suponen que son los “valedores” de los sistemas religiosos o de desarrollo espiritual se vuelven no solo ambiciosos acaparadores de los bienes materiales, sino víctimas de esa propia ambición y del poder del dinero o los medios materiales. Otras veces hemos visto en la renuncia y en el despojarse de toda propiedad, la absoluta inoperancia en el servicio a la humanidad…

Como en todo ser vivo, en el ser humano también inciden las Leyes de la Naturaleza que nos impulsan a preservar, conservar y perpetuar la vida. Estas Leyes de la Naturaleza que en los demás seres vivos se cumplen obstinada e indiscutidamente a través de los mecanismos que la Naturaleza ha puesto en ellos en forma de instintos, en el ser humano adquieren una característica especial: la voluntad, la capacidad de elegir, tomar decisiones y cumplir con esas decisiones. Esos mecanismos instintivos se convierten en los humanos en el cúmulo de emociones, sentimientos y deseos de los cuales la mayoría de las personas son meras víctimas, pero que con conocimiento, entrenamiento, y Conciencia, podemos canalizarlos, aprender a manejarlos y servirnos de ellos para llegar a nuestra Meta como seres humanos.

“Preservando la vida”

La primera obligación para cualquier ser vivo es “estar vivo”! Por eso cualquier cosa que suponga una amenaza para tu integridad o que te haga sentirte vulnerable provoca el miedo. Ante esa situación, cada uno responde de la manera que haya aprendido a “salvar” su vida; unos se enfrentan a lo que les da miedo, otros se esconden o se escapan, otros aún se quedan inmóviles, pensando que así no les va a descubrir eso que sienten como una amenaza. Los que se enfrentan, a veces “matan moscas a cañonazos” provocando mucho mayor daño con la respuesta de lo que sería coherente… Los que se escapan, nunca van a parar de hacerlo porque llegarán a ver en todo una amenaza, y tratarán de escaparse hasta de sí mismos… Y los que se bloquean, se convierten en “estatuas de sal”, es decir en algo inerte, algo sin vida… Pero con miedo y todo, podemos aprender a hacer lo más adecuado, lo justo y necesario. “Aquí yo, aquí mi miedo, y mi miedo y yo nos vamos cogidos de la mano a vivir la vida”. Puedo aprender a “gestionar” mi miedo, mis miedos, aunque ciertamente, solo hay un miedo, el miedo raíz, el miedo a dejar de ser. Pero esa es otra historia. Puedo aprender a ver qué puedo hacer en esta u otra situación que me provoca ese miedo del cual soy víctima en este momento. Y HACERLO!!!

Una vez que he conseguido “preservar” la vida en mí, debo de conservarla en las mejores condiciones posibles. Hasta las plantas se giran hacia la ventana desde donde les entra su alimento más importante, la luz, para que se mantengan y se desarrollen… El mejor cobijo, donde haya agua, el mejor sitio para cazar… Todos lo seres vivos lo hacemos, y ese instinto de conservación de la vida en el ser humano se convierte en ambición. Y el dinero es la máxima expresión de esa ambición en nosotros, aunque evidentemente, hay otros muchos modos de caer en sus garras.

Tipos de miedos

Y seamos o no conscientes de ello, todos sabemos que no vamos a estar aquí para siempre, por lo que tenemos el “deber” de pasar el testigo, de hacer posible que la vida se perpetúe a través de otros seres similares a nosotros. El instinto de reproducción se convierte en nosotros en sexualidad, que además en nuestro caso se da acompañada, aunque no siempre, de afecto. La afectividad, que para la mayoría de las personas se confunde con el amor, el querer, tiene mucho que ver con los miedos de los que hablábamos antes, concretamente con el miedo a la soledad…

Llegados a este punto, es bueno que consideremos cómo hay un “miedo bueno”, el miedo amigo, el que te salva la vida, que impide que caigas en el error, te hagas daño…, y hay un “miedo patológico” que no solo no te salva de nada, sino que te esclaviza, te limita, te impide “vivir” con soltura, respirar y expandir tu existencia. Son los miedos creados por la educación, la cultura, la religión, los padres, el sistema, la tele, etc., etc. Lógicamente, también hay una sana ambición que te hace buscar lo que necesitas y una ambición patológica que te convierte en esclavo de necesidades creadas artificialmente. Y qué no vamos a decir de la sexualidad que hasta para venderte unos calcetines alguien tiene que enseñar el trasero…

Ego, dinero y yoga

Pero como este escrito relaciona el dinero (la máxima expresión de la ambición) con el Yoga, vamos a tratar de ver qué relaciona todo esto del Ego, el dinero y el Yoga. El Ego es un ente que vive en nosotros a través de la personalidad convirtiéndola en su manifestación. Y en nuestra personalidad actúan, y con mucha fuerza, los tres aspectos no siempre bien coordinados de lo físico, lo emocional y lo mental. Lo emocional en el ser humano es la evolución de los instintos en los demás seres vivos. Así llegamos a la ambición y a la posesividad que se manifiestan en el afán de hacernos con más y más dinero, y no siempre por nuestro propio esfuerzo, ¿verdad? Ambas, ambición y posesividad, son las expresiones más fidedignas del Ego, de lo egóico, de lo más material y por lo tanto menos espiritual… Si fuéramos capaces de comprender que la posesividad no es más que miedo, miedo a “quedarse sin…”, quizás sería más fácil volver al origen del problema, al miedo, y combatirlo ganando confianza, seguridad en mí mismo y en la Vida que soy, en el SER que soy. Pero claro, para eso, hay que “saber” QUIEN SOY YO (Vichara)…

Si fuéramos capaces de considerar al dinero como una forma de energía, algo que viene y va, algo con lo que uno hace algo constructivo (o justo lo contrario). Quizás el ejemplo del agua nos sirva para darnos cuenta un poco más. El agua “viva” es la que corre por los arroyos llevando la vida a las plantas, a los animales y al hombre. Si se estanca, se pudre, hay que “tratarlo” para que no haga daño, etc., etc. Aquello de “agua que no has de beber, déjalo correr” es muy ilustrativo. Estamos en una sociedad en la que acumulamos de todo, en la que tenemos mucho más de lo que necesitamos, mientras otros se mueren de sed. Y se nos pudre…, y lo tenemos que tratar…, para sacar el mayor beneficio posible…, envenenándonos no solo el cuerpo en esta ocasión sino el Alma. El Alma solo se envenena, se contamina, con el Ego. Y se cura, se purifica, con el Amor!!! Ese Amor que tiene en cuenta a los demás, que considera al otro como a uno mismo, que UNE. Y eso es el Yoga, UNIÓN, unión consciente con la más pura Esencia de Uno mismo y de todo lo que existe… Acumular dinero o colocarlo como objetivo de mi vida, es como tratar de hacer que respire un asmático (está lleno de aire!!!). Primero tendrá que aprender a vaciar los pulmones para poder respirar bien. Primero tendremos que aprender a compartir y hacer que el dinero, esa forma de energía que tanto apreciamos “se mueva” y que en ese movimiento produzca bienestar y felicidad a todos los seres. De la misma manera que no puedo respirar más de lo que necesito, porque me marea (hiperoxigenación), he de saber qué es lo que necesito y no, en mi vida. De la misma manera que no puedo retener la respiración indefinidamente (aunque me entrene mucho apenas paso de unos pocos minutos) y que si no “respiro” casi, me aletargo y duermo, debería aprender a gestionar bien la energía dineraria, como si de los ejercicios de Pranayama se trataran…

Ay! La posesividad, tengo, tengo, tengo, yo, yo, yo! Trataba de explicar hace unos días en clase que si algo o alguien te lo puede quitar, no es tuyo. El que tengamos “papeles” que nos digan que algo es nuestro no es más que el reconocimiento de que tienes derecho a disfrutar de ello durante un tiempo. Cuánto tiempo? Donde lo pone? Te lo puedes llevar cuando te vayas de aquí? Pues no es tuyo, es de la Vida, de la VIDA. Tienes casa?, coche?, pareja?, hijos? Son “tuyos” verdaderamente? Te los puede quitar alguien? La salud?, la vida, incluso? Tú no tienes una vida, ERES VIDA, y la consciencia de serlo no te lo puede quitar nadie si lo conquistas. Tus padres, hijos o pareja no son tuyos porque creas que los amas o te amen, solo el AMOR que tengas por ellos y por todos los seres es tuyo, si lo has conquistado, si te has hecho consciente de ello. Si solo se trata de querer, que es emocional, eso viene y se va, como el agua del río. Ahora está y ahora no. Y si tratas de “agarrarlo” es peor aún porque más daño te hace cuanto más fuerte tratas de agarrarlo… Y esto no significa que no me importe, que me da igual…, no! Es tan solo que comprendo que nada ni nadie es mío. Tan solo la Sabiduría que haya sido capaz de desarrollar (la capacidad de distinguir la Verdad y la No-Verdad) y el Amor que surge de esa Sabiduría (Amor incondicional, a todos los seres) es lo que tengo, es con lo que voy a irme de aquí y lo que voy a traer la próxima vez que vuelva, sea la forma que sea la que traiga a esta vida, y si es que vuelvo… Y aunque no sea así, habrá merecido la pena el esfuerzo de conquistar ambos aspectos; es más, creo que es lo único que verdaderamente merece la pena esforzarse en conquistar!!!

Esto es lo que la Ciencia del Yoga me ha enseñado o lo que he podido aprender al lado de mi Maestro Sat Guru Madhavacharya Yogui Dasa y he tratado de hacerlo realidad con la práctica disciplinada de las técnicas de Yoga. Conocimiento y práctica, con la buena guía del Maestro, para que la información se convierta en transformación y evolución, para que se convierta en Comprensión, Sabiduría y Amor.

Con la sola intención de haber cumplido con mi deber, con el Dharma y de haber sido útil esta explicación, mis mejores deseos de Felicidad a todos los seres.

Kailas

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  • Alfonso Allué
    Alfonso Allué dice:

    Muchas gracias por tu artículo, Kailas. ¡Cuántos problemas no llegarían siquiera a existir con sólo relacionarnos de otra forma con el miedo y sus derivados! Me parece sabio y hermoso el modo que describes para ponerle cara al miedo: “Aquí yo, aquí mi miedo, y mi miedo y yo nos vamos cogidos de la mano a vivir la vida”, porque según sea la cara que uno decida ponerle a la vida, con qué actitud “encararla” (que no afrontarla o enfrentarla, que conectan con la hostilidad), así será lo que nos venga de vuelta en el espejo donde miramos.
    Tus reflexiones sobre el dinero me hacen además recordar una idea que apunta Carolyne Myss en “Anatomía del espíritu”: “Mientras formemos parte del mundo físico hemos de respetar su código de honor respecto a las deudas y los pagos, y adoptar una relación sensata con el dinero, pero, aparte de eso, éste no merece más atención”.

    Y gracias también a ti, Naylín, por hacer posible este espacio.

    Namasté

    Alfonso

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