¿Cómo ser constante con la práctica del yoga?

Supón que hoy es martes, y que ese es uno de los días que has elegido para tu práctica de yoga en casa. Tienes ya la esterilla en el suelo, una secuencia impresa y también un ejercicio de respiración, y hasta has pensado en una técnica de concentración para el final. Pero no tienes ningún deseo de hacerlo. Y además, te viene el pensamiento de que si no lo haces hoy, ya lo dejarás. Pero tienes muchas cosas que hacer en la casa, el trabajo, la familia… Y con la cabeza llena de cosas no te apetece nada hacer yoga.
¿Te ha pasado? A mí sí, y también a una gran amiga de Yogaesmas, que me escribió este mensaje que ha sido la fuente de inspiración para este artículo:

Buen día Naylín, quisiera hacerte una consulta. Cómo podría hacer para ser constante en la práctica del yoga, ya que comienzo todo muy bien, voy viendo los cambios paulatinos que se producen en mi vida en el aspecto psicológico y corporal y de pronto pareciera boicotearme conmigo misma y dejo de hacer y vuelvo a la rutina de antes, incluso con la meditación me ocurre lo mismo….
Un abrazo fuerte desde Salta provincia de Argentina.
Namaste

Estados

¿Has sentido antes unas ganas inmensas de practicar yoga, unos días en que te apetecía muchísimo y lo hacías sin importar la lista de tareas por hacer? Seguramente que sí, como también seguramente has experimentado la experiencia contraria, la de no tener ánimo para hacer yoga ni para nada, y eliges hacer las cosas “obligatorias” aunque realmente preferirías estar tumbado en la cama.
¿Ves la diferencia? ¿Cómo puede suceder esto, incluso de un día para otro, incluso de un momento a otro, si somos la misma persona? La diferencia tiene que ver con el estado en que nos encontremos. Hay estados que nos llenan de energía como el Amor, la dicha, la seguridad en sí mismos, la fe; y otros que nos paralizan y no nos permiten avanzar, como la depresión, la confusión, los celos, el miedo, la frustración…
Todos tenemos momentos de estos tipos de estado. Como cuando sales de casa y ves a tu vecina que apenas te saluda y lleva cara de pocos amigos. Es posible que sea así porque tiene una vida llena de obstáculos que no ha podido gestionar. Pero lo más probable es que haya discutido con su jefe en el trabajo o que su hijo mayor le desobedeció y salió tirando la puerta. Tú sabes que normalmente ella no es así, pues siempre te saluda con amabilidad, pero en ese momento se encuentra en un estado que la limita, que la aleja de la felicidad.
Comprender el estado en que nos encontramos es un paso importante hacia nuestro propio bienestar, pues lo que pensamos y lo que hacemos normalmente viene dado por el estado en el que estemos en ese momento.
La clave está en estar atentos, en darnos cuenta de nuestro estado actual y comprenderlo, observarlo sin juzgar.

Energía

Observa cómo en el momento en el que realmente quieres hacer algo, tienes muchísima energía para hacerlo. Recuerda esos momentos en que te has sentado a meditar, a respirar conscientemente o a practicar algunas asanas sin ni siquiera tenerlo planificado. En ese momento todo fluye, y antes de que lo pienses ya estás haciendo yoga, porque el yoga es un estado de atención y de consciencia.
Sin embargo, cuando en tu mente surgen los pensamientos de “debería” hacerlo, “debería” practicar yoga ahora, entras en un estado de conflicto, de lucha, y por lo tanto de pérdida de energía. Y este desperdicio de energía es por todo el esfuerzo que le estamos dedicando a pensar sobre el hecho de que quieres practicar, pero no tienes deseos. Por tu cabeza pasan quizás todos los beneficios que te han dicho o los que has experimentado tú mismo; o tu familiar o amigo que te animó, diciéndote que por qué no eres regular en tu práctica; o incluso te vienen pensamientos de la infancia cuando tus padres te decían que eras inconstante y que nunca te esforzabas lo suficiente. Y en todo este devenir de pensamientos perdemos tiempo y energía, y volvemos a un estado en el que en vez de aumentar nuestros deseos de practicar, nos sentimos peor que antes. En vez de sentir una vez más ese proceso maravilloso que es el yoga, ese camino que nos conduce a las regiones más profundas de nuestro ser, estamos casi a punto de llorar (y no de alegría) porque una vez más “te has dado por vencido”.

Mente fresca

Mi invitación para esos momentos en que “deberías” pero no te sale del corazón, no estás con esa energía, con esas fuerzas para la práctica, es que extiendas la esterilla de yoga suavemente en el suelo y te sientes sobre ella solo por unos minutos. Una vez sentado, tranquilo, observa, sin juzgar, el estado en el que te encuentras.

Siéntate en una postura cómoda (¡preferiblemente con la espalda recta!).
Siéntate en una postura cómoda (¡preferiblemente con la espalda recta!).

Quizás estés cansado, o con una lista de cosas por hacer, o te sientes mal porque alguien te dijo algo y decidiste ofenderte. Sé consciente de tus emociones por un momento, pero sin catalogarlas de buenas o de malas. Míralas con una mente fresca, nueva. Y estarás así penetrando en la verdadera naturaleza de tu ser. Estarás así practicando yoga, porque estarás siendo consciente por un momento de todo lo que sucede dentro de ti.
Y quizás en ese momento, sin esperarlo, ocurra un cambio. Quizás después de haberte detenido por esos pocos minutos a observarte, tu estado cambie, porque lo has enfrentado y lo has comprendido. Quizás en ese momento tengas deseos de practicar asanas o respiración, y al final te des cuenta de que te sientes mejor, descansado, alegre, centrado. Pero aunque esto no suceda, puedes estar feliz porque ya podrás tachar en tu lista de “cosas por hacer” la tarea de practicar yoga, porque esa consciencia y ese estado de alerta en el que estuviste por unos pocos minutos, eso también es yoga.

“Es la mente la que hace el bien o el mal, la que hace mísero o feliz, rico o pobre.”
Edmund Spenser

Un abrazo de luz para ti,

Namaste
Naylín

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Camino Directo Hacia Tu Felicidad. Yoga Para Principiantes.

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Naylín Núñez

Sobre Naylín Núñez

Soy Naylín Núñez, creadora de este blog de yoga para principiantes, destinado a las personas que quieren conectar con la salud de su cuerpo y la paz de su mente. Cada artículo que publico está lleno de amor, y lo hago pensando en ti, en lo mejor que puedo darte, mostrarte o guiarte para que tus inicios en esta ancestral práctica sean tan maravillosos como mereces.
  • Jorge
    Jorge dice:

    Perfecto, un comentario sólido, una fotografía del momento. Más si tu ritual se torna un complemento probiótico en tu vida, si sabes que es como la rampa de despegue de un avión que iniciará un vuelo. Si es la rampa de despegue de tu jornada, el inicio de la sincronización de tus energías, el enchufle de tu mundo interno y externo. Si tu ritual, tu sesión, es simple, intensa, pero sientes la necesidad de la satisfacción de haberla realizado, no hay conflicto, este aparece cuando perdiste al momento de no hacer. La práctica es la génesis, la autoclase de génesis de voluntad, de perseverancia. Es un estado de atención y conciencia, el primer examen del día de observar sin juzgar. La brújula para concientizar donde estamos y corregir el camino, casi siempre es posible, el estado mental es cierto que casi siempre depende de nosotros. No entremos en conflicto con el inicio de la práctica, sintamos el vacío de no hacerla. No es apego fanático al camino, es darte cuenta lo absurdo del conflicto. ¿pudiéramos poner esto en la balanza? ¿quién da más?
    Yo lenanto la mano por aquel que dice, “Levántate y anda” o más “Levántate y brilla”
    Namaste.

  • Guadalupe
    Guadalupe dice:

    Gracias por compartir este articulo, a mi me pasa a veces que practico yoga pero no siento ese que lo este disfrutando. Namaste.

  • sandra
    sandra dice:

    Gracias me ayudo mucho ahora a escuchar mi mente. Gracias nay ya hay videos

  • Luis Enrique Angón
    Luis Enrique Angón dice:

    Muchas gracias. Es muy cierto lo que comenta y me ha sucedido, días en que estoy agotado y de plano no es que no me quiera levantar, si no que me quedo perdido de sueño y luego me enojo conmigo mismo, pero es como me dice mi esposa: “también dale la oportunidad a tu cuerpo de descansar porque te lo pide y no por eso ya se te cayó el mundo y lo dejas de practicar”. Disfruto mucho de hacer mi práctica personal porque es a mi ritmo. De a deveras, nunca hice ejercicio en los 40 años anteriores de mi vida y cuando empecé me costó trabajo, todo me dolía y me sentía exageradamente duro del cuerpo, pero al paso de este más de año y medio, le encontré el gusto; sigo muy tieso, pero los beneficios físicos, mentales y espirituales me han sido grandes, al combinar mis dos o tres clases a la semana y la guía de mi maestra, más la práctica de unos 45 mins a una hora en casa los días restantes.

  • Jorge
    Jorge dice:

    Es una gran verdad mirar nuestras emociones solo por un momento y comprender pero también cambiar poder controlarlas es lo nos hace mejores!!
    Muchas gracias Naylin por tu ayuda!!
    Namaste

  • Patricia
    Patricia dice:

    Tenés muchísima razón Naylín, observar nuestras emociones sin juicio es también yoga; yoga es una filosofía de vida q se practica en todo momento, más allá de q hagamos las asanas o los ejercicios de pranayama, es un constante estado meditativo. Tu comentario fue de gran ayuda para mí, porque justamente estaba en un momento en el que lo necesitaba. Muchas gracias, namasté y saludos desde Mar del Plata, Argentina 🙂 <3

  • julian
    julian dice:

    Gracias por este articulo, me ha ayudado mucho y también es aplicable a otras facetas de mi vida.

    Namaste.

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