¿Necesitamos un cambio de conciencia?

Comparto contigo este artículo que escribió nuestro amigo Kailas para la familia de Yogaesmas, para que profundicemos más en la filosofía del yoga.

A MODO DE PRESENTACIÓN

Para abordar este tema, he pensado oportuno plantear el “cambio de conciencia” como referencia fundamental, de manera que se vaya de la conciencia individual o separativa a la Conciencia Universal o Unitiva. Para eso debemos ver cómo se da ese proceso y sobretodo cuál es el fundamento de la Conciencia de Unidad, en qué “somos UNO”, y cómo descubrirlo en nosotros para poder ponernos en el lugar de los demás, y comprenderlos.

conciencia

Es como resultado de ese proceso, que vamos acercándonos al AMOR, amor incondicional, amor sagrado también llamado por algunos. Pero es imprescindible diferenciar ese estado de conciencia al que llamamos AMOR, del sentimiento con el que falsamente lo identificamos, confundiéndonos con un juego emocional de cierta complejidad… La consecuencia de todo ello es que surge un cambio de actitud, de sentido de las cosas, y por lo tanto, nuestra relación con el entorno, especialmente con el resto de la humanidad, cambia.

EL CAMBIO DE PERSPECTIVA

Para que pueda haber un acercamiento a la Conciencia de la Unidad de la Vida, tiene que darse un cambio de perspectiva. Desde el momento mismo (si no antes) del nacimiento, lo que nos rodea nos impele hacia la “separatividad”… En seguida, nos dicen que somos niños o niñas y nos empiezan a tratar de forma desigual. Según donde hayamos nacido y quien nos rodea, será de una forma mejor o peor para unos u otros. Pronto vemos que hay mayores y menores, los de tu familia y los otros, incluso gente más extraña aún, que quizás vivan más lejos, pero que están ahí: blancos y negros, asiáticos o africanos, ricos o pobres… Y más aún, entre los tuyos, listos y no tan listos, agraciados físicamente y otros que no, simpáticos y todo lo contrario, quien te quiere y quien te rechaza…

En esa percepción de la “diferencia”, de lo diferente, vemos que hay cosas que nos gustan en los demás y cosas que no. Si alguien tiene algo que me gusta (sea un juguete, una actividad, o incluso una sonrisa), trataré de hacerlo “mío”. Incluso, dependiente de mi nivel de conciencia y de mi ética, puede que no me importe cómo es que lo hago mío. Si por ello hago sufrir al otro o no… Lo mismo pasa con lo que NO me gusta del otro. Me escaparé, lo rechazaré o lo eliminaré, quizás sin importarme mucho cómo lo hago y las consecuencias de esa forma de librarme de aquello que no me gusta.

Desde ahí, no hay acercamiento a la Conciencia de la Unidad de la Vida. Tendré que empezar a “ver” las cosas de manera diferente para acercarme a esa Conciencia Unitiva o Universal. Tendré que observar cómo la conciencia separativa es egóica, solo mira para mí y para los míos, o los que yo quiero, y ahí seguramente haré daño a los demás… Habrá que empezar a “considerar” a los demás, a tenerlos en cuenta, a hacernos conscientes de que los demás también tienen su sitio en la vida y merecen nuestro respeto y consideración. Ahí ya vamos caminando hacia la Conciencia Unitiva, Amorosa. Tendremos que empezar a ver a los demás como a mí mismo, relativizándolo todo, teniendo en cuenta a los demás tanto como a uno mismo.

Estamos hablando sin embargo de una misma Conciencia en la que la única diferencia está en que una (la separativa) se enfoca en el EGO, la personalidad; y la otra (la unitiva, amorosa) se enfoca en el ALMA, el Atman, Yo Superior…

LA EMPATÍA

empatia

Cuando se empieza a tener en cuenta a los demás, podemos “ponernos en su lugar”, y empezar a ser empáticos. La empatía implica que nos demos cuenta por qué alguien está en el mundo como está, cómo es que ha llegado hasta ahí. Y eso solo lo podremos hacer cuando comprendamos nuestros propios procesos de vida y cómo las diferentes experiencias nos han llevado hasta donde nos encontremos. Lo mismo ha ido pasando con los demás. Cada uno hemos tenido que pasar por sinfín de experiencias para poder llegar a ser tal y como somos, para bien o para mal. ¿Te imaginas qué hubiera sido de ti si hubieras pasado por lo mismo que aquella persona que rechazas, o que envidias?¿Cómo te sentirías siendo el blanco de esa envidia, o de la ira de alguien?

Tendemos a identificarnos con la víctima, “sufriendo” lo mismo que ella sufre. ERROR. Lo que sea que alguien está padeciendo, está en su vida, no en la tuya. Si tú has pasado por ese trance, comprenderás su situación y podrás aceptar que se encuentre así, pero tú no estás ahí. Lo único realmente bueno que puedes hacer por esa persona no es como malamente se entiende “ponerse en su lugar” y sufrir con ella lo mismo que ella. Eso hasta es bastante estúpido, sería como que tu hermano se diera con el martillo en el dedo y te doliera a ti… Absurdo. Lo único realmente bueno que puedes hacer es COMPRENDERLA, acompañarla, apoyarla, ayudarla a que entienda la situación, y facilitar que cambie (vamos, ir al botiquín para curarle la herida, si se deja, y explicarle cómo no darse en el dedo la próxima vez…). Hemos de tratar de comprender el proceso de la Vida, comprender qué es lo que somos y para qué estamos aquí y cómo es que podemos ir yendo ahí… Y desde ahí, comprender a los demás y sus situaciones, ayudando en la medida de lo posible a que resuelvan también su situación, lo comprendan y se den cuenta de qué va esto de vivir, de ser un Ser Humano, qué estamos haciendo y para qué todo esto…

Cuando hay COMPRENSIÓN, el sufrimiento desaparece. A más comprensión, menos sufrimiento; y ese proceso de desarrollo de la comprensión de lo que somos y de lo que hacemos aquí, es lo que nos va a llevar al AMOR. Amor Incondicional, Amor Sagrado, Amor Verdadero. Que no es un sentimiento, no surge del “corazón”; sino que es un Estado de Conciencia, es Conciencia. Surge por lo tanto del Alma, y no de un mero juego emocional, por muy “emotivo” que sea.

AMOR es Aceptación, Tolerancia, Respeto y Colaboración. Y de ahí, solo de ahí, surge el SERVICIO.

Pero para que todo este proceso se vaya dando solo tenemos un punto de referencia. Lo que REALMENTE SOY. Si no hago el esfuerzo por descubrir LO QUE SOY y lo distingo de “lo que tengo” para funcionar en el mundo (mi cuerpo físico, emocional y mental inferior, o personalidad), ¿cómo voy a descubrir en los demás LO QUE SON, la verdadera Esencia con la que SÍ me puedo identificar y dar lugar a la Unidad, a la Conciencia de la Unidad y por tanto a la Empatía? Solo puedo ponerme en el lugar del otro, tener empatía, desde donde ambos somos lo mismo, el SER que somos, en lo más profundo de nosotros mismos, la ESENCIA DIVINA, nuestra Alma.

Necesariamente tiene que haber Conciencia de la Verdadera Esencia (la VERDAD de todo cuanto existe) si quiero identificarme con el prójimo y SER UNO con él, comprendiendo que TODO ES UNO. Para eso, para descubrir QUÉ o QUIÉN SOY YO, tenemos técnicas como VICHARA. Que más que una técnica o una herramienta de trabajo con la que practicar de vez en cuando, ha de constituir toda una actitud de vida, de introspección, de autoayuda. ¿Quién soy YO?, ¿quién soy YO?, ¿quién soy YO?, QUIÉN SOY YO….

EL AMOR COMO REALIZACIÓN DE LA UNIDAD

AMOR

El AMOR, el Amor Incondicional, solo surge como consecuencia del desarrollo de la Conciencia, desde la Conciencia Separativa, egóica, alimentada por la mente razonadora, analítica, hacia la Conciencia Unitiva, incondicional, amorosa, empática, que surge como consecuencia de la Percepción de la Verdad en mí y en todo lo que existe. Esa percepción es la INTUICIÓN, no confundirla con habilidades más o menos atractivas para “sentir” determinados estímulos, más o menos ocultos. La capacidad de percibir la VERDAD y de identificarse uno con ella, es la INTUICIÓN, y es una aptitud del Alma.

Hay quien dice que “solo los Sabios pueden amar”… A esto habría que añadir qué es lo que entendemos por Sabiduría… No es otra cosa que el conocimiento de la VERDAD en mí y en todo lo que existe, pero no un conocimiento intelectual, sino vivencial, de “experiencia” (no confundirla con la mera acumulación de conocimientos más o menos “elevados”…).

Es a través de la MEDITACIÓN como esta Intuición es despertada, activada y puesta en marcha para que nos vaya dando una experiencia cada vez mayor de lo que realmente somos, diferenciándola de lo que “tenemos”, hacemos, sentimos, pensamos, etc., etc.

La experiencia meditativa consiste en tratar de hacer que la Conciencia se haga CONSCIENTE de sí misma.

Es el “Observador” interno, observándose a sí mismo, la LUZ iluminándose a sí misma… La toma de conciencia de esta experiencia, es MEDITAR. Identificarse con lo que percibimos en esa experiencia es SER UNO MISMO, distinguiéndolo de todo lo demás. Experiencia a la que hemos de volcarnos en cuerpo y alma si queremos que esto que estamos describiendo se haga realidad en nosotros. Experiencia que lógicamente requiere mucho trabajo, dedicación y esfuerzo (pico y pala, pico y pala, pico y pala…), y mucho tiempo.

Como consecuencia de todo este proceso, hay unos cambios sustanciales en nuestra vida, en nuestra conducta y actitud hacia uno mismo, hacia los demás y hacia la vida.

IMPLICACIONES EN NUESTRA CONDUCTA

Cuando, de alguna manera, se va dando el proceso descrito más arriba, la toma de conciencia de la importancia de lo que uno hace y deja de hacer consigo mismo y con los demás (pensar, sentir, también forman parte de esto…), da lugar a un cambio de sentido de las cosas muy importante. Hasta ahora puede que hayamos estado haciendo y dejando de hacer las cosas según nos mandaban o nos prohibían las diferentes normas, leyes, reglas, códigos, etc., que nos hemos inventado los seres humanos para que nuestra convivencia fuera lo menos dañina posible, unos con otros. Pero ya sabemos que “hecha la ley…”, porque no nos “apetece” nada lo que nos mandan o nos prohíben. Si NO nos ven, si tengo la posibilidad de que no me pidan cuentas, pues hago lo que me da la gana, aunque alguien salga perjudicado, aunque le haga daño…

El cambio consiste en que en lugar de hacer o dejar de hacer por obligación o por prohibición, empezamos a obrar por CONVICCIÓN…

No es que me “reprima” o me obligue a mí mismo a regañadientes, sino que “no me sale” aquello con lo que dañaría a alguien o no puedo dejar de hacer lo que “tengo” que hacer, lo que me corresponde, lo que es justo y necesario. Este cambio de referencia es lo que constituye la ÉTICA UNIVERSAL, raíz, semilla, de todos los ordenamientos jurídicos, legales y de todo tipo de códigos que han valido y valen con más o menos acierto para la convivencia humana.

Es lo que en el Vedanta se conoce como YAMA y NIYAMA, y que surgen en la medida que se va dando un proceso de crecimiento de Conciencia hacia lo universal, como fruto del trabajo interno que con entrega y dedicación vamos desarrollando.

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Los cinco YAMAS son:

Ahimsa, no dañar (muchas veces se ha identificado con la no-violencia), aunque a veces tengamos que elegir el menor daño” posible… No dañar deliberadamente, y poner la mayor diligencia posible para que nuestra acción no tenga repercusiones dañinas para otros. También distinguir entre lo que uno hace y su responsabilidad, y lo que otros “hacen” (se hacen, casi siempre) con lo que yo he hecho…

Satya, veracidad, no solo como referencia de nuestra vida (no mentir, engañar, etc.), sino como expresión de vida. Tratar de ser lo más fiel posible a la VERDAD, ser expresión de la Verdad.

Asteya, no robar, que no se limita a las cosas materiales… (¿quienes no hemos robado el tiempo a otros, la paciencia, etc., etc?).

Aparigraha, no codiciar, el “robo mental”, pensamos que tenemos derecho a todo aunque no hayamos hecho mucho por ello… Todo el mundo quiere que le toque la Lotería, etc.

Brahmacharya, la Maestría en lo Divino, por lo tanto en TODO (¿hay algo que no sea divino?). Es coger “templanza”, la justa medida de todo. Es como en la Medicina, nada es bueno o malo, depende de la medida. Cualquier cosa te puede curar o te puede matar…

Y los NIYAMAS son:

Saucha, purificación interna y externa, es decir, poner en orden nuestra personalidad, salud física, equilibrio emocional, y un pensamiento lúcido que pueda servirse del poder de la concentración.

Santosha, contentamiento, la capacidad de “aceptar” la realidad y además, arrimar el hombro, poner de nuestra parte todo lo que nos sea posible para que el mundo sea un lugar mejor donde vivir.

Tapas, la austeridad, la simplicidad, que tiene más que ver con el desapego (que las cosas, personas, situaciones, no te “tengan” a ti…) que con el tener más o menos cosas…

Svadhyaya, el estudio espiritual, que no consiste solo en leer libros que hablen de lo más elevado, escuchar charlas y hacer cursos de este tipo, sino sobre todo, saber “leer la vida” a la luz del conocimiento espiritual para que se vaya dando el entendimiento primero y la comprensión después de los acontecimientos, de mí mismo y de todo lo que existe.

Ishvara Pranidhana, la devoción al ideal, a lo divino, que no hay que confundirlo tampoco con vivir en una especie de nube rosa espiritual, sino en hacer de la Percepción de la Verdad y su Realización, el objetivo, la META de nuestra vida y trabajar, trabajar incansablemente para que esa Meta Transcendente esté cada más cerca de nosotros, de nuestra REALIZACIÓN.

La pregunta surge y la respuesta solo la podrá dar cada uno ¿necesitamos un cambio de conciencia?

OM SHANTI

Kailas

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Naylín Núñez

Sobre Naylín Núñez

Soy Naylín Núñez, creadora de este blog de yoga para principiantes, destinado a las personas que quieren conectar con la salud de su cuerpo y la paz de su mente. Cada artículo que publico está lleno de amor, y lo hago pensando en ti, en lo mejor que puedo darte, mostrarte o guiarte para que tus inicios en esta ancestral práctica sean tan maravillosos como mereces.

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